Pesadilla ambiental en Haedo

Sustentabilidad

En un barrio residencial de Haedo, los vecinos viven una pesadilla diaria por el funcionamiento irregular de una recicladora ilegal, que genera ruidos infernales, mugre acumulada y plagas de roedores.

La cooperativa Bael Reciclados opera sin habilitación en el predio de la ex fábrica Cinco Hispanos, en la calle Osvaldo Magnasco al 1100. Desde julio de 2025, los residentes han elevado sus voces contra los camiones que rompen las calles, las maquinarias que retumban desde las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche, y los desechos como cascotes, ramas y plásticos que atraen ratas a las viviendas linderas. "No podemos vivir más así. Las ratas, la mugre, los ruidos: los camiones rompen la calle y desfilan todo el día, coparon la cuadra", denunció un vecino anónimo, recordando que esta situación es "peor" que la contaminación previa de la fábrica.

Pese a dos inspecciones municipales –la primera el 10 de julio de 2025 y la segunda el 13 de noviembre–, donde se constató la ausencia de permisos y se dejó un Acta de Comprobación por infracción a la Ordenanza 10.024/07, la actividad no cesa. El Municipio de Morón intimó a la cooperativa a regularizar su situación y detener operaciones, pero tres meses después, los videos y fotos enviados por los afectados muestran que nada ha cambiado. "Hay un vecino que trabaja de noche y que tiene que ponerse auriculares para poder dormir", relató una vecina ofuscada, quien incluso citó una respuesta despectiva del intendente: "por mí hacé denuncias, me importa un huevo".

El Defensor del Pueblo de Morón, Enrique Pochat, intervino con un pedido de informes respondido por el Municipio el 9 de diciembre, confirmando las irregularidades. Sin embargo, los intentos de la concejal Cecilia Solía (La Libertad Avanza) por obtener respuestas en el Concejo Deliberante en 2024 y 2025 cayeron en saco roto. Esta inacción representa una "burla al poder de Policía de las autoridades locales", según los vecinos, quienes exigen una solución inmediata para restaurar la tranquilidad en un barrio que debería ser un oasis residencial, no un vertedero improvisado.

Este caso expone las fallas en el control ambiental de Morón, donde el manejo irregular de residuos no solo afecta la salud y el bienestar de las familias, sino que amenaza con escalar a un problema mayor de contaminación urbana. Los residentes, hartos de promesas vacías, claman por acciones concretas que pongan fin a esta pesadilla ambiental.