En Villa Luzuriaga, partido de La Matanza, un grupo de vecinos cansados de vivir junto a un basural de tres hectáreas decidió tomar acción. Lo que era una "calle muerta" llena de humo, mal olor e inseguridad se convirtió en un ecoparque nativo con plantas autóctonas, bancos y mesas para el disfrute familiar. Esta historia de transformación ambiental y unión comunitaria demuestra cómo la iniciativa ciudadana puede cambiar un barrio entero, promoviendo la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente en la Provincia de Buenos Aires. Palabras clave como ecoparque nativo La Matanza, vecinos contra basurales y proyectos verdes comunitarios destacan este ejemplo de resiliencia urbana.
El barrio Manzanares en Villa Luzuriaga sufría desde la década de 1980 con un basural abierto que afectaba la calidad de vida de sus habitantes. "Nadie quería entrar al barrio, era una palabra prohibida por el basural", recuerda Valentín Garolla, presidente de la Asociación Civil Ecoparque Nativo Manzanares. Tras la pandemia, en fines de 2020, unos 30 vecinos recolectaron dos mil firmas en menos de dos semanas y presentaron un pedido al Municipio de La Matanza, que colaboró con maquinaria para limpiar el área.
Los desafíos no faltaron: mientras limpiaban, "escrachaban" a quienes tiraban basura para educar sobre el cuidado ambiental. Bajo temperaturas de hasta 40 grados, instalaron plantas autóctonas y construyeron mobiliario con recursos propios. Hoy, el ecoparque está completado en un 70%, ofreciendo el primer espacio verde del barrio. Sin embargo, un nuevo basural surgió frente al predio, ya que camiones descargan residuos allí en lugar de llevarlos al Ceamse, por un supuesto "negocio de por medio". Los vecinos reclaman todos los viernes, cortando la calle para exigir un plan de acción.
"Es un antes y un después para el barrio", afirma Garolla, quien destaca la necesidad de unirse en comunidad para pelear por lo que corresponde: "Disfrutar en familia de un espacio verde sin respirar humo ni vivir sobre basurales". El proyecto se sostiene con voluntariados los lunes a las 15:30 y sábados a las 9, un curso de carpintería y aportes mensuales de $1.000 como socios. Si el Senado de la Provincia de Buenos Aires aprueba la ley de protección de espacios verdes en La Matanza, el ecoparque podría completarse al 100%.
Esta iniciativa no solo elimina un problema ambiental, sino que fomenta la unión vecinal y sirve de modelo para otros barrios. En un país donde los basurales a cielo abierto son comunes, la historia de Manzanares inspira a actuar colectivamente por un futuro más verde y sostenible.
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