Estudio revela contaminación grave en el Río de la Plata y playas de Berisso

Sustentabilidad

Un informe técnico elaborado por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) expone la grave crisis ambiental y sanitaria que afecta las costas de Berisso y el Río de la Plata, debido a vertidos de efluentes sin tratar provenientes de La Plata, Berisso y Ensenada. Este análisis, que alerta sobre altos niveles de bacterias patógenas y nutrientes tóxicos, subraya la urgencia de acciones inmediatas para proteger la salud pública y el ecosistema ribereño, en medio del crecimiento poblacional descontrolado en la región.

El estudio, titulado "Efluentes Humanos en la Ribera de Berisso", detalla cómo el sistema cloacal regional, diseñado originalmente para La Plata pero expandido a Berisso y Ensenada, descarga miles de metros cúbicos de efluentes cloacales crudos directamente sobre las playas. El conducto principal, que sigue la avenida Río de la Plata, desemboca en la costa sin el emisario submarino que alguna vez lo alejaba 600 metros río adentro, ahora deteriorado por el paso del tiempo. A esto se suman redes secundarias que vierten aguas residuales sin tratamiento previo, agravando la contaminación.

Entre los contaminantes detectados, destacan niveles exorbitantes de bacterias coliformes fecales –con promedios de 7.100.000 por 100 ml en la descarga de Berisso, superando ampliamente el límite normativo de 2.000–, junto a patógenos como Salmonella, Shigella, Escherichia coli patogénica, virus como norovirus y parásitos como Giardia y Cryptosporidium. Estos microorganismos, con dosis infectivas mínimas, representan un riesgo sanitario inminente para bañistas y residentes. Además, el aporte excesivo de nutrientes como fósforo y nitratos fomenta la proliferación de cianobacterias tóxicas, mientras que contaminantes emergentes, incluyendo medicamentos y bacterias resistentes a antibióticos, afectan el oxígeno disuelto y la vida acuática.

Las áreas más impactadas incluyen playas emblemáticas de Berisso como Bagliardi y Palo Blanco, cercanas al punto de vertido, donde la contaminación es significativamente mayor que en sitios más distantes como La Balandra. La arena de estas costas actúa como un reservorio de microorganismos, prolongando la exposición incluso fuera del agua. El informe concluye que ninguna de las playas analizadas presenta calidad de agua aceptable, convirtiéndolas en zonas de alto riesgo biológico, químico y ecológico.

La planta de pretratamiento construida por ABSA en Berisso en 1999, pensada como medida paliativa, opera de manera insuficiente: de los 13.000 metros cúbicos por hora de efluentes, solo 5.000 reciben tratamiento parcial, mientras que los restantes 8.000 se desvían a un canal aliviador a cielo abierto, contaminando todo el recorrido. Esta deficiencia, combinada con el deterioro del sistema, evidencia la falta de inversión en infraestructura adecuada ante el aumento demográfico.

Frente a esta crisis, los investigadores recomiendan medidas urgentes: a corto plazo, restricciones de acceso a las playas afectadas; a mediano plazo, la construcción de un nuevo emisario submarino para alejar los vertidos; y como solución definitiva, la edificación de una planta de tratamiento de aguas residuales con procesos secundarios para toda la región. Sin estas intervenciones, el estudio advierte que los impactos en la salud pública y el medio ambiente se agravarán, afectando no solo a Berisso sino al ecosistema del Río de la Plata en su conjunto.

Esta revelación llega en un momento crítico, cuando las comunidades ribereñas demandan respuestas concretas de las autoridades para revertir décadas de negligencia ambiental. La contaminación no es solo un problema local: es una amenaza que podría extenderse, exigiendo una acción colectiva inmediata.

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