El aumento de la temperatura se esta cobrando cada vez más vidas en LATAM

Sustentabilidad

La doctora Stella Hartinger, directora de The Lancet Countdown Latin America, alertó que los impactos del cambio climático sobre la salud humana han empeorado en la región. Un macroestudio con 51 investigadores de 25 instituciones analizó datos de 17 países y reveló cifras alarmantes: entre 1990-1999 y 2012-2021, la mortalidad relacionada con el calor aumentó 103%, es decir, se duplicó. En Argentina, este incremento fue del 59%, uno de los menores de la región, pero con un impacto devastador en poblaciones vulnerables como niños y adultos mayores, exacerbado por olas de calor extremas que elevaron la mortalidad en la Ciudad de Buenos Aires hasta un 43% durante eventos prolongados como el de diciembre de 2013. #CambioClimático #SaludLatina

En 2024, las poblaciones latinoamericanas enfrentaron un aumento promedio de 1 °C en la temperatura respecto al periodo 2001-2010, con el promedio regional pasando de 23,3 °C a un máximo histórico de 24,3 °C. Bolivia lideró con 2 °C de incremento, seguida de Venezuela (1,7 °C) y México (1,6 °C); en Argentina, el aumento alcanzó 1,2 °C, contribuyendo a una anomalía climática que posicionó al país como el de peor registro en Sudamérica durante el verano 2024-2025, con temperaturas que superaron los 1,5 °C por encima de la era preindustrial y afectando a 394 millones de personas globalmente con más de 30 días de calor extremo. #OlasDeCalor #TemperaturasRécord

Los niños menores de un año estuvieron expuestos a 4,5 veces más días de olas de calor entre 1981-2000 y 2015-2024, mientras los adultos mayores de 65 años enfrentaron una exposición 10 veces mayor. En Argentina, estas poblaciones vulnerables —incluyendo embarazadas y personas con enfermedades crónicas— sufrieron un aumento del 248% en días de olas de calor para niños y 271% para mayores entre 1986-2005 y 2013-2022, con riesgos que se extienden a deshidratación, golpes de calor y trastornos neurológicos, según la científica argentina Marina Romanello, directora ejecutiva global de The Lancet Countdown. #Vulnerables #CalorExtremo

Las consecuencias económicas son devastadoras: en 2024, desastres climáticos extremos costaron 19.200 millones de dólares (0,3% del PIB regional), las pérdidas laborales por calor alcanzaron 52.000 millones y la mortalidad por calor generó una fuga anual de 855 millones entre 2015-2024, un 299% más que en 2000-2009. En Argentina, los subsidios a combustibles fósiles en 2022 sumaron 20.780 millones de dólares, equivalentes al 54% del gasto en salud, agravando la carga en un sistema ya presionado por contaminación del aire que causa enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cáncer de pulmón. “Las crisis climáticas imponen una carga creciente a economías y sistemas de salud”, aseguran los expertos. #CostoEconómico #PérdidasMillonarias

La idoneidad climática para el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, aumentó 66% entre 1951-1960 y 2020-2024. En Argentina, pese a una disminución del 20% en la idoneidad general, el país vivió la peor epidemia histórica con 151.310 casos confirmados y 106 muertes en 2023-2024, impulsada por olas de calor y precipitaciones alteradas que extendieron la reproducción del vector todo el año, con un aumento del 18% en la capacidad de transmisión entre 2013-2022. La costa con condiciones favorables para el vibrio no colérico creció 6,7% desde 1990-1999. #Dengue #EnfermedadesTropicales

La exposición a incendios forestales subió 26% entre 2003-2007 y 2020-2024, con 13 de 17 países sumando al menos un día de riesgo extremo. Chile registró 105% de aumento nacional; subnacionalmente, Tarapacá (Chile), Durango y Coahuila (México) sumaron más de 55 días adicionales. En Argentina, los incendios —agravados por sequías extremas— contribuyeron a 154.000 muertes globales por humo en 2024, afectando la salud respiratoria con material particulado que incrementa mortalidad prematura en un 3,9% regional desde 2005. #Incendios #ContaminaciónAire

Con 41 indicadores, el informe destaca avances lentos: solo 9 de 17 países integran servicios meteorológicos con salud, y apenas 17% de estudiantes de salud pública reciben formación sobre cambio climático (63% en medicina). En Argentina, un hito positivo es la inclusión de la descarbonización del sector salud en su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), presentada en diciembre de 2020 y actualizada en 2021, convirtiendo al país en el primero del mundo en exigir una evaluación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del sector salud —estimadas en 16,4 millones de toneladas de CO₂eq en 2015, equivalentes al 3,9% de las emisiones nacionales— y establecer acciones prioritarias para reducirlas, integrando medidas de mitigación y adaptación centradas en la salud, como fortalecer la resiliencia ante inundaciones y sequías que podrían costar 4.000 millones de dólares anuales en transporte e infraestructura. Esta iniciativa, impulsada por organizaciones como Salud sin Daño, sienta bases para políticas de alto impacto y alinea con la Ley 27.520 de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación, promoviendo una transición justa hacia cero emisiones en el sector para 2050. Pese a un 9% más de energía renovable, 79% de latinoamericanos dependen de combustibles fósiles para cocinar. #AdaptaciónLenta #EnergíaFósil

A semanas de la COP30 en Brasil, Hartinger urge: “Es un llamado a pasar de promesas a acción climática ambiciosa y equitativa”. El reporte global de The Lancet desde 2015 advierte que combatir el cambio climático es la mayor oportunidad para la salud mundial, especialmente en países como Argentina, donde el Observatorio Nacional de Salud y Clima monitorea impactos para una respuesta urgente. #COP30 #AcciónUrgente