Los agricultores españoles "le encontraron la vuelta" a la contaminación con plásticos

Sustentabilidad

En España, la contaminación por plásticos en suelos agrícolas, conocida como "contaminación blanca", es un problema creciente. Productos como los filmes de acolchado ("mulching"), fertilizantes de liberación controlada o mallas para césped, ampliamente utilizados para mejorar cultivos, conservar humedad y controlar malas hierbas, se acumulan en el medioambiente. Esos plásticos, difíciles y costosos de reciclar, se fragmentan en microplásticos dañinos, amenazando la salud de nuestros suelos y ecosistemas.

Para abordar esta crisis, nace el proyecto Soul (Bio-based in Soil applications with Optimal biodegradation in their Ultimate Life), una iniciativa pionera que desarrollará plásticos de origen biológico y biodegradables para la agricultura, jardinería y deportes. Coordinado por Aitiip Centro Tecnológico en Zaragoza, el proyecto arranca la próxima semana con el objetivo de crear una bioeconomía circular que proteja el suelo y reduzca la huella de carbono.

Innovación al servicio del medioambiente

El proyecto Soul, financiado con 7,2 millones de euros por la Empresa Común para una Europa Circular de Base Biológica (CBE JU), desarrollará 11 soluciones innovadoras de bioplásticos con más del 95% de materia prima renovable, como residuos agrícolas, madera o celulosa. Estos biopoliésteres, creados a partir de monómeros como 1,4 bio-BDO, C18-DCA o ácido azelaico, y mejorados con aditivos como PHA, se biodegradarán de forma segura en el suelo al final de su vida útil.

Además, Soul introduce una innovación clave: biomateriales con biodegradabilidad a medida, potenciados por enzimas como cutinasas y esterasas, modificadas genéticamente para resistir altas temperaturas y acelerar la descomposición. Estas soluciones se validarán en cinco emplazamientos europeos (España, Italia, Portugal, Polonia e Irlanda), evaluando su eficacia en diversas condiciones climáticas.

Zaragoza, epicentro de la sostenibilidad

Aitiip no solo coordina el proyecto, sino que lidera la creación de masterbatches enzimáticos, diseñando mezclas de bioplásticos y enzimas para fabricar productos agrícolas, como clips mediante moldeo por inyección. También dirigirá ensayos en los demostradores europeos y explorará modelos de negocio para llevar estas soluciones al mercado, ampliando su aplicación a otros sectores.

"Con Soul, avanzamos hacia una bioeconomía verdaderamente circular, previniendo la contaminación del suelo y protegiendo nuestros ecosistemas para las futuras generaciones", destaca la doctora Carolina Peñalva, coordinadora del proyecto.

Con una duración de 48 meses y un consorcio de 17 socios europeos, Soul marca un hito en la lucha contra la contaminación plástica, demostrando que la innovación y la sostenibilidad pueden ir de la mano.