La Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) implementó un nuevo sistema de fiscalización, control y sanciones para abordar la contaminación del Riachuelo, considerado uno de los ríos más contaminados de América Latina.
El régimen establece como infracciones la presentación de datos falsos o documentación adulterada, y la omisión de empadronamiento, las cuales podrán ser registradas directamente por los inspectores en las actas de fiscalización. En casos de información falsa, se establecerá un plazo de intimación, con sanciones agravadas si no se corrige la irregularidad.
Uno de los cambios más significativos es el aumento de sanciones para los establecimientos que no construyan (o adecuen) la Cámara de Toma de Muestra y Medición de Caudales; un dispositivo esencial para identificar un único punto de vertido. Según ACUMAR, la ausencia de estas cámaras obstaculizó el control ambiental en la cuenca durante más de 17 años, complicando el proceso de saneamiento.
También la normativa actualiza los montos de las multas por incumplimientos en la presentación de informes de avance, planes de adecuación, información técnica y documentación ambiental. Y además reincorpora sanciones específicas para quienes no cumplan total o parcialmente con dichos planes. Entre las novedades, se ofrecen beneficios por pago anticipado, la posibilidad de abonar en cuotas y un marco más claro para plazos y recargos.
El nuevo régimen elimina instancias intermedias en los procedimientos sancionatorios, manteniendo el derecho de defensa de los implicados. Además, incorpora regulaciones sobre reincidencia, plazos de prescripción y cálculo de intereses en certificados de deuda, brindando mayor seguridad jurídica y transparencia. Con estas modificaciones, ACUMAR busca fortalecer la eficacia del control ambiental y avanzar en la recuperación de la Cuenca Matanza Riachuelo, un desafío que lleva años en el centro de la agenda ambiental del país. Sin embargo, la magnitud del problema requiere un esfuerzo continuo y coordinado entre el gobierno, las industrias y la sociedad civil para lograr un saneamiento sostenible y mejorar la calidad de vida de las comunidades afectadas.
La medida, oficializada mediante la Resolución 203/2025 publicada anteayer lunes en el Boletín Oficial y firmada por el presidente del organismo, Lucas Figueras, entró en vigencia ayer martes 26 de agosto de 2025.
Un poco de historia
Desde la creación de ACUMAR en 2006, tras un fallo histórico de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se han llevado a cabo múltiples operativos de limpieza en la Cuenca Matanza Riachuelo. Según datos oficiales, para julio de 2021 se habían iniciado trabajos de remoción de residuos en los arroyos de la cuenca, y en 2022 se retiraron cerca de 5.900 toneladas de basura, de las cuales el 46,37% eran plásticos, 39,45% restos de ramas, 5,81% maderas, 2,41% neumáticos fuera de uso, 2,37% envases metálicos, 1,39% textiles, 1,29% vidrios y 0,90% pañales y apósitos. Se estima que el proceso completo de limpieza podría extenderse por varios años más, dado el volumen de contaminación acumulada durante décadas.
El Riachuelo sufre una contaminación severa debido a la actividad de unas 15.000 industrias que descargan efluentes en el río, especialmente tanneries, plantas químicas, farmacéuticas y petroquímicas. Los principales contaminantes incluyen:
- Metales pesados: Plomo, zinc, cobre, níquel, cromo, arsénico, cadmio y mercurio, provenientes de residuos industriales, especialmente de curtiembres que vierten cromo y sulfuros.
- Residuos orgánicos: Desechos de mataderos, como sangre y restos animales, que contribuyen al 21% de la contaminación y dan al río su característico color oscuro.
- Aguas residuales y cloacales: Alrededor del 80% de la contaminación proviene de vertidos de aguas negras, debido a la falta de sistemas de saneamiento adecuados en la cuenca, afectando a unos 6 millones de personas.
- Plásticos y desechos sólidos: Botellas, envases y otros plásticos de un solo uso representan una porción significativa de los residuos extraídos.
Estos contaminantes han generado graves problemas de salud, como enfermedades respiratorias, gastrointestinales, dermatológicas y cáncer, especialmente en comunidades vulnerables como Villa Inflamable, donde el 30% de los residentes presentan niveles peligrosos de plomo en sangre.
Que se hizo hasta ahora
ACUMAR, con el apoyo del Banco Mundial, ha impulsado un Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA) desde 2009, con inversiones que superan los 1.200 millones de dólares. Entre las soluciones propuestas y en curso se encuentran:
- Infraestructura de saneamiento: Construcción de un sistema de alcantarillado con más de 40 kilómetros de túneles, plantas de tratamiento y un parque industrial de curtiembres en Lanús con una planta de tratamiento de última generación para reducir el vertido directo de residuos industriales.
- Control y fiscalización: La Resolución 203/2025 refuerza la supervisión con sanciones más severas, inspecciones directas y la obligatoriedad de cámaras de toma de muestra para monitorear vertidos. Esto busca garantizar que las industrias cumplan con normativas ambientales.
- Reconversión industrial: Más de 459 empresas han adaptado sus procesos para reducir su impacto ambiental, y más de 1.300 están en proceso de reconversión, promoviendo prácticas de producción más limpias.
- Gestión de residuos sólidos: Uso de barreras de contención, barcos tracker y maquinaria pesada para retirar desechos flotantes y limpiar los arroyos de la cuenca.
- Restauración ecológica y social: Proyectos como el Corredor Biocultural Matanza-Riachuelo, liderado por organizaciones como FARN y Casa Río, buscan proteger ecosistemas y conectar comunidades con reservas naturales como Santa Catalina y Ciudad Evita, fomentando la participación ciudadana.
- Mejora de condiciones sociales: Conexión de más de 70.000 personas vulnerables a redes de agua potable y alcantarillado en barrios como Villa 21-24, Cañuelas y Marcos Paz, para reducir la exposición a contaminantes.