La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que el gobierno mexicano iniciará acciones legales contra SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, debido a la contaminación generada por los desechos de sus cohetes en el estado de Tamaulipas, cerca de la frontera con Estados Unidos. La decisión se produce tras la explosión de una nave Starship durante una prueba en la base de lanzamiento de SpaceX en Boca Chica, Texas, el pasado 19 de junio, que dejó residuos en territorio mexicano.
Sheinbaum informó en su conferencia matutina que las autoridades mexicanas están revisando las leyes internacionales aplicables para sustentar la demanda, ya que los desechos de los cohetes han causado "contaminación significativa" en las costas y aguas de Tamaulipas. Según la organización Conibio Global, los restos incluyen tanques de 4,500 libras, plásticos, aluminio, caucho y metales, que representan una amenaza para la fauna local, como la tortuga lora, una especie en peligro de extinción que anida en la región entre abril y julio.
"Estamos evaluando el impacto ambiental en Tamaulipas y los tratados internacionales que se han violado. Es evidente que existe contaminación, y tomaremos las medidas legales necesarias", afirmó la presidenta. Las autoridades mexicanas han recolectado muestras de suelo y agua para documentar los daños, que también afectan a especies protegidas como el ocelote y el halcón aplomado.
La base de SpaceX en Boca Chica, ubicada a solo 3 kilómetros de la frontera con México, ha sido objeto de críticas por parte de ambientalistas desde 2014, cuando comenzaron sus operaciones. Incidentes previos, como explosiones en enero y marzo de este año, también han generado desechos que han caído en territorio mexicano, intensificando las preocupaciones sobre el impacto ambiental de las actividades de la empresa.
La demanda propuesta marca un nuevo capítulo en las tensiones entre México y las empresas tecnológicas estadounidenses. En mayo, el gobierno de Sheinbaum ya había iniciado acciones legales contra Google por un presunto cambio de nombre del Golfo de México a "Gulf of America" en sus mapas. Este caso contra SpaceX podría apoyarse en tratados internacionales sobre medio ambiente y espacio, según expertos legales consultados.
SpaceX no ha emitido comentarios oficiales sobre la amenaza de demanda, pero en el pasado ha defendido sus operaciones, afirmando que cumple con las regulaciones aplicables. Mientras tanto, la controversia ha generado un debate sobre el equilibrio entre el desarrollo tecnológico y la protección ambiental en la región fronteriza.