Autoridades peruanas han detectado un preocupante avance de la minería ilegal en el corazón del Parque Nacional del Manu, un ícono de la biodiversidad global declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. Esta invasión no solo devasta hectáreas de selva virgen, sino que contamina ríos con mercurio, afectando flora, fauna y comunidades locales, en un golpe directo al turismo sostenible y la economía regional.
El Parque Nacional del Manu, ubicado en la confluencia de la Amazonía y los Andes, es uno de los ecosistemas mejor conservados del planeta, hogar de más de setecientas especies de aves, innumerables mamíferos, insectos, plantas y comunidades nativas. Sin embargo, en los últimos meses, informes revelan la irrupción de dragas, campamentos y maquinaria pesada cerca de Pillcopata, donde mineros ilegales instalan canastillas, chutes y motobombas para extraer oro. Al menos dos hectáreas han sido arrasadas, dejando pozas tóxicas que alteran irreversiblemente los cauces de los ríos y el equilibrio ecológico.
La situación se agrava por la presencia de mafias vinculadas al narcotráfico, que diversifican sus operaciones ilícitas en zonas como Asunción, limítrofe con Puerto Maldonado. En el distrito de Cosñipata, provincia de Paucartambo, la carretera que atraviesa la selva se ha convertido en vía de acceso para estos grupos, donde campos de hoja de coca conviven con campamentos mineros. Un representante local alertó: “Se ha puesto en peligro la biodiversidad, se ha puesto en peligro el medio ambiente, se ha puesto en peligro el turismo de este parque nacional, que es el gran pulmón de este continente”.
A pesar de operativos estatales, como la intervención en octubre de 2025 en Chinchibamba y Callacancha, donde se decomisaron 35 campamentos, 23 generadores eléctricos, 35 motores chinos y equipos valorados en 46 millones de soles, los mineros se adaptan y regresan. Trabajan en socavones y piques dentro de los ríos, exacerbando la contaminación que afecta directamente a las comunidades dependientes de estas fuentes hídricas.
El impacto trasciende lo ambiental: la economía local, basada en el turismo de conservación, sufre con la disminución de visitantes de alto poder adquisitivo. Un guía turístico de la zona expresó: “Para mí es muy importante porque yo trabajo en tema de turismo, en tema de conservación. Los turistas aprecian bastante nuestro trabajo, les gusta, siempre les explicamos a qué nos dedicamos, el tema de conservación. Ellos vienen aquí a ver la fauna silvestre”. La reputación de Cusco como destino natural está en jaque, y expertos advierten que se protege una “diversidad increíble” que incluye más de mil especies de aves en toda la región.
Autoridades locales han cursado documentos al presidente y al ministro de Energía y Minas, rechazando cualquier forma de minería en Cosñipata. Un funcionario enfatizó: “No sabemos quiénes son esas personas o las empresas, entidades que han concesionado esas tierras. Haría un llamado también a nuestro presidente nacional y al ministro de Energía y Minas, que nosotros, el distrito de Cosñipata, ya hemos cursado documentos indicando que no queremos la minería aquí, sea formal o ilegal”.
La biosfera del Manu se encuentra en una encrucijada entre el oro ilegal y la preservación de la vida. Frente a la insuficiente respuesta estatal, la sociedad civil urge acciones decisivas para defender este refugio natural, clave para el planeta entero. La expansión de la minería hacia zonas altoandinas como Paucartambo solo acelera la degradación, dejando un legado de contaminación que perdurará por años.
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