Un barrio tucumano reclama justicia por envenenamiento

Sustentabilidad

“Diagonal Norte es un barrio de sacrificio”. La frase resuena como un grito de desesperación en este pequeño rincón de Pocitos, donde poco más de mil personas viven atrapadas en una pesadilla silenciosa. Los vecinos no titubean: denuncian que la empresa de transporte de energía eléctrica TRANSNOA S.A., instalada en el corazón del barrio, los está envenenando. Cáncer, afecciones en niños, retrasos madurativos y un sinfín de problemas de salud han convertido a este lugar en un foco de preocupación que no encuentra respuestas.

Desde los años 2000, los habitantes de Diagonal Norte reportan un incremento alarmante de enfermedades. Todo apunta a tres explosiones de transformadores de TRANSNOA, siendo la de 2012 la más grave. Aquel incidente marcó un antes y un después. Mirta Abdala, una vecina, dio un paso al frente y llevó su caso a la justicia. Un estudio de la Facultad de Bioquímica y Farmacia de la UBA confirmó la presencia de PCB en su sangre, un aceite altamente tóxico, prohibido hoy, pero usado anteriormente en transformadores eléctricos. Este hallazgo encendió las alarmas.

En 2019, la denuncia penal tomó forma en la Fiscalía Conclusional N° III de Tucumán. Una pericia del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) arrojó un dato estremecedor: el 43,8% de los habitantes de Diagonal Norte presenta “trastornos de salud posiblemente asociados” a la contaminación ambiental causada por TRANSNOA, catalogada como “pasivo ambiental”. Sin embargo, en 2023, el Ministerio Público Fiscal decidió archivar la causa, basándose en informes del Ente único de Control y Regulación de los Servicios Públicos de Tucumán (ERSEPT) que negaban la presencia de PCB en el barrio.

Los vecinos no se rinden. Los casos de enfermedades siguen multiplicándose, y un grupo de abogados ha solicitado reabrir la causa, presentando una nueva denuncia ante la Unidad Fiscal de Decisión Temprana con más casos de vecinos afectados. “No podemos seguir viviendo así, necesitamos que nos escuchen”, claman.

Por su parte, el ERSEPT asegura que los transformadores de la empresa EDET, también involucrada en la causa, fueron inspeccionados y no contienen PCB. Sin embargo, no se pronunciaron específicamente sobre TRANSNOA, la empresa señalada en Diagonal Norte. Además, los informes citados por el ente son de 2007 y 2008, previos a la explosión de 2012, lo que pone en duda su relevancia.

Casos similares en Argentina y el mundo

Aunque el caso de Diagonal Norte destaca en Argentina, no es el único episodio de contaminación ambiental en Tucumán. En 2017, la minera Alumbrera Ltda. fue condenada por contaminar tierras en Alpachiri con metales pesados como cianuro, mercurio y uranio, afectando suelos, aire y aguas, lo que llevó a investigaciones sobre impactos en la salud local. Además, en 2023, tres ingenios azucareros en Tucumán fueron allanados por posible contaminación con residuos peligrosos, con quejas de vecinos por aguas turbias y olores nauseabundos. Estos incidentes resaltan un patrón de problemas ambientales en la provincia, aunque no directamente relacionados con PCB.

A nivel internacional, la contaminación por PCB de transformadores ha causado desastres notorios con graves impactos en la salud. En Japón, el incidente de Yusho en 1968 involucró aceite de arroz contaminado con PCB, afectando a miles con cloracné, daños hepáticos y problemas neurológicos. Similarmente, en Taiwán, el caso Yu-Cheng de 1979 causó malformaciones congénitas, cáncer y alteraciones inmunológicas en niños expuestos prenatalmente. En Estados Unidos, Anniston (Alabama) sufrió contaminación masiva por Monsanto, con elevadas tasas de cáncer y problemas hormonales. El río Hudson en Nueva York, contaminado por General Electric, ha mostrado bioacumulación en peces, afectando la cadena alimentaria y causando déficits neuroconductuales en niños. En Eslovaquia, la planta Chemko contaminó ríos, llevando a persistentes problemas de salud como cáncer y alteraciones endocrinas.

Estos casos globales subrayan los riesgos del PCB: cáncer, daños hepáticos, problemas tiroideos, inmunosupresión y déficits en el desarrollo infantil, persistiendo décadas después de la exposición. En América Latina, ejemplos incluyen transformadores con PCB en Colombia y Chile, donde regulaciones exigen su eliminación para 2025, similar a Argentina. En Plottier, Argentina, se denunciaron transformadores enterrados con PCB, destacando el riesgo de propagación por agua y suelo.

La lucha de Diagonal Norte continúa. Los vecinos exigen justicia y respuestas concretas ante un drama que, lejos de resolverse, sigue sumando víctimas. ¿Hasta cuándo será este barrio un “sacrificio” silenciado?