La ONG británica Earthsight publicó un demoledor informe que relaciona a casas de alta costura con proveedores vinculados con ganaderías ilegales en el estado de Pará. Según esa organización, prestigiosas marcas de moda compran cueros a empresas que tienen vínculos en su cadena de suministro con ranchos ganaderos ilegales en la parte más deforestada de la selva amazónica brasileña. En el sitio de la organización se informa que se analizaron fallos judiciales, imágenes satelitales, registros de envíos y se trabajó de manera encubierta para conectar la cadena de suministro de la casa de moda estadounidense Coach con un matadero brasileño gigante con antecedentes de compra de miles de cabezas de ganado criadas en tierras deforestadas ilegalmente.
Lo paradójico es que este informe sobre Amazonia se presenta como anticipo de la cumbre verde COP30 a realizarse en el estado de Pará (ciudad de Belen) en noviembre, donde representantes de 198 países se juntan “para rasgarse las vestiduras (de lujo)” sobre el cambio climático,
Según la ONG, casi toda la pérdida reciente de la Amazonia brasileña se debe a la ganadería, a menudo ilegal. El estado más afectado es precisamente la sede de la COP30, donde un área casi el doble del tamaño de Portugal fue incendiada en las últimas dos décadas. Brasil se comprometió a erradicar la deforestación en el país para 2030 y eligió Pará como sede de las conversaciones internacionales sobre el clima, la primera COP celebrada en una región selvática.
Adonde va el cuero ilegal
La investigación de Earthsight debería avergonzar al emporio de ropa norteamericana Coach, que reorientó su estrategia de marketing hacia la Generación Z, un segmento de consumidores inusualmente selectivo y con conciencia ambiental. Conocida por sus bolsos de cuero de lujo "accesibles" que se venden al por menor entre 300 y 600 euros, las ventas se dispararon un 332% el año pasado, con uno de los mayores crecimientos en Europa. "Nuestro mercado europeo está en auge", declaró Todd Kahn, director ejecutivo de Coach, a Vogue Business en febrero, con los artículos de cuero a la cabeza. Coach no respondió a las reiteradas solicitudes de comentarios de Earthsight.
La práctica totalidad del cuero exportado desde Pará a Europa se destina a Italia, incluyendo las pieles del matadero sospechoso. Gran parte de este se destina a dos curtidurías de la región del Véneto, Conceria Cristina y Faeda, donde se procesa y se rebautiza como cuero italiano. Un representante de Conceria Cristina informó a los investigadores encubiertos de Earthsight que Coach es un comprador habitual de su cuero brasileño.
La farsa de Leather Working
Otros compradores de una o ambas curtidurías italianas son Chanel, Chloé, Hugo Boss, las marcas Fendi y Louis Vuitton de LVMH, así como Balenciaga, Gucci y Saint Laurent, del Grupo Kering. Todas ellas declararon a Earthsight que no utilizan cuero brasileño, pero tanto Fendi como Hugo Boss iniciaron investigaciones sobre los hallazgos de Earthsight. Chanel reveló que recientemente finalizó su relación con Faeda, tras perder la confianza en su sistema de trazabilidad. Chloé fue la única marca que proporcionó a Earthsight una metodología detallada de rastreo del cuero. Faeda afirmó no suministrar cuero brasileño a las marcas de moda. Conceria Cristina no respondió a las solicitudes de comentarios de Earthsight.
Coach, Fendi, Louis Vuitton y Hugo Boss se basan en un programa de certificación de sostenibilidad llamado Leather Working Group (LWG). Es un grupo internacional que trabaja para promover prácticas sostenibles en la industria del cuero. Se enfoca en reducir el impacto ambiental de la fabricación de cuero, evaluar el cumplimiento de las normas ambientales por parte de los fabricantes y fomentar prácticas comerciales responsables. Sin embargo, no exige a las curtidurías rastrear el ganado hasta los campos donde se crió, lo que impide que el programa detecte posibles abusos en las granjas.
El grupo admitió en un correo electrónico a Earthsight que su certificación no garantiza un estatus libre de deforestación. Las curtidurías pueden obtener la certificación de "medalla de oro" sin rastrear el ganado, ni siquiera hasta los mataderos. Conceria Cristina y Faeda cuentan con la certificación de oro. Coach, Fendi, Louis Vuitton y Hugo Boss planean comprar la mayor parte o la totalidad de su cuero a curtidurías certificadas, a pesar de los defectos conocidos.
En las últimas décadas, las “grandes marcas” de consumo dejaron un rastro de devastación en los biomas del mundo e incumplieron numerosos compromisos para sanear sus cadenas de suministro. En los últimos años, los responsables políticos comprendieron que las medidas voluntarias no contribuirán a combatir la crisis climática y de biodiversidad, por lo que finalmente están promulgando promulgado leyes que obligan a las empresas a actuar.
Mirando a otra parte
Los europeos pronto estarán protegidos de la deforestación gracias al Reglamento de Deforestación de la UE, que exige a las empresas demostrar que el cuero y otros productos básicos que utilizan están "libres de deforestación". La ley ya debería estar en vigor, pero se pospuso hasta el 30 de diciembre de 2025 tras una intensa presión política. Este "peligroso" retraso da al sector del cuero más tiempo para seguir presionando a favor de su exclusión, según Earthsight. Las curtidurías italianas presionaron a favor de esta exclusión en el Parlamento Europeo a principios de este mes.
En Reino Unido, la Ley de Medio Ambiente de 2021 tiene como objetivo frenar las importaciones británicas de productos básicos producidos en tierras deforestadas ilegalmente. La ley aún requiere legislación secundaria y aún no está en vigor.
En Brasil, no es inusual que el ganado sea trasladado de ranchos ubicados en tierras deforestadas ilegalmente a ranchos legales antes de ser vendido a mataderos, ocultando así su verdadero origen. Frigol es una de las cinco mayores empacadoras de carne de Brasil, con una capacidad de sacrificio de 2.400 cabezas de ganado al día en sus instalaciones del estado de Pará. El Ministerio Público Federal está demandando a 33 ganaderos y dos empresas, alegando la cría ilegal de 47.200 cabezas de ganado en el Territorio Indígena Apyterewa en Pará, hogar del pueblo Parakanã. Earthsight pudo confirmar que 14 de los ganaderos demandados por el Ministerio Público Federal vendieron más de 17.000 cabezas de ganado a Frigol en los últimos años, lo suficiente para producir 425 toneladas de cueros. Debido a los diferentes períodos de investigación, Earthsight no pudo determinar cuántas cabezas de ganado de origen Apyterewa podrían haber estado entre las 17 000.
Otros casos son más claros. El año pasado, el gobierno multó a Frigol y a otros por comprar 18.000 cabezas de ganado criadas en la selva amazónica talada ilegalmente en los estados de Pará y Amazonas. Earthsight obtuvo los archivos del caso del gobierno para confirmar que Frigol había comprado 3.643 cabezas de ganado criadas ilegalmente en dos áreas de tierras deforestadas donde la ganadería ha sido prohibida. La empresa fue multada con el equivalente a aproximadamente 280.000 €. A pesar de esto, Frigol siguió comprando miles de cabezas de ganado de sólo una de las granjas bajo órdenes de protección forestal. Earthsight analizó imágenes satelitales para establecer que no se permitió que este bosque se recupere.
Otra ONG expuso recientemente que un rancho que abastecía a Frigol con miles de cabezas de ganado había comprado vacas de siete granjas ilegales en Apyterewa. La curtiduría brasileña Durlicouros (también conocida como Durli Leathers) es el mayor exportador de cuero de Pará a Europa. Durlicouros confirmó por escrito que compra pieles de Frigol. Tras examinar los registros de envío, Earthsight estableció que la curtiduría controlaba el 90% de todas las pieles vendidas desde Pará a Italia entre 2020 y 2023, lo que ascendió a 14.726 toneladas. El volumen de suministro de Frigol a Durlicouros no es público y ambas empresas no lo aclararon cuando Earthsight les preguntó al respecto.