Argentina retrocede 5 lugares en el Ranking Mundial de Corrupción 2025

Finanzas Verdes

En el segundo año de gobierno de Javier Milei, Argentina ha sufrido un retroceso significativo en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparencia Internacional, cayendo cinco posiciones en el ranking global de corrupción y transparencia pública. Este declive pone en entredicho las promesas de erradicar la corrupción en el sector público, un pilar del discurso libertario del presidente. Palabras clave como ranking corrupción argentina, Milei corrupción 2025 y Transparencia Internacional IPC 2025 destacan la relevancia de este informe para entender el panorama político-económico del país.

Pese al énfasis en combatir la "casta política" y sus prácticas corruptas, el gobierno de Javier Milei enfrenta un revés internacional. Según el último Índice de Percepción de la Corrupción (CPI) 2025, publicado por Transparencia Internacional, Argentina descendió del puesto 99 en 2024 al 104 en 2025, sobre un total de 182 países evaluados. Esta caída de cinco lugares se acompaña de una reducción en la puntuación: de 37 a 36 puntos sobre 100, donde 100 representa la máxima transparencia.

El CPI mide la percepción de corrupción en el sector público a través de encuestas a expertos y empresarios, y su deterioro en Argentina ocurre en un contexto de reformas económicas agresivas, pero con críticas crecientes por falta de avances en institucionalidad. "La gente está harta de liderazgos irresponsables y exige reformas", advierte el informe global, que resalta cómo la corrupción persiste como una amenaza en todas las regiones. En América, el promedio regional es de 42 puntos, dejando a Argentina en el puesto 19 de 33 países del continente, por debajo de naciones como Zambia o Gambia, y empatada con Belice y Ucrania.

Este retroceso contrasta con el discurso inaugural de Milei, quien prometió desmantelar las estructuras corruptas heredadas. Sin embargo, analistas locales señalan que factores como la concentración de poder en el Ejecutivo, escándalos en licitaciones públicas y una justicia perceived como ineficiente han influido en esta percepción negativa. "Quedamos en el puesto 104, un punto menos que el año anterior", detalla el reporte, incorporando dos nuevos países al ranking (Belice y Brunei), pero sin justificar el declive argentino.

El impacto es profundo: una mayor percepción de corrupción ahuyenta inversiones extranjeras, agrava la pobreza y erosiona la confianza en las instituciones. En un país que ya lidia con inflación galopante y recesión, este ranking podría avivar protestas sociales y debates en el Congreso. ¿Podrá el gobierno revertir esta tendencia en su tercer año? Expertos de Transparencia Internacional urgen a fortalecer leyes anticorrupción, mejorar la independencia judicial y promover transparencia en contratos públicos.

Mientras tanto, países como Dinamarca (90 puntos) y Finlandia (87) lideran el ranking, demostrando que la lucha contra la corrupción requiere acciones concretas más allá de la retórica. Estos países nórdicos y asiáticos destacan por su fortaleza institucional: independencia judicial efectiva, altos niveles de accountability, transparencia en la gestión pública, baja tolerancia a la impunidad y culturas políticas que priorizan el interés general sobre el beneficio privado. Factores como salarios adecuados para funcionarios, sistemas de control robustos y participación ciudadana activa explican su liderazgo sostenido, según el análisis de Transparencia Internacional.

En el extremo opuesto, Sudán del Sur ocupa el último lugar con solo 8 puntos, seguido por Somalia (9 puntos) y Venezuela (10 puntos). Estos países sufren conflictos armados prolongados, instituciones estatales colapsadas, ausencia de estado de derecho, economías basadas en recursos naturales sin control y gobiernos autoritarios que concentran poder sin rendición de cuentas. La percepción extrema de corrupción se debe a la impunidad generalizada, el clientelismo extremo y la falta total de mecanismos de transparencia, lo que agrava la pobreza y la inestabilidad.

El informe global alerta sobre un declive en democracias establecidas por falta de liderazgo audaz contra la corrupción, con un promedio mundial que cayó a 42 puntos. En Argentina, el retroceso coincide con críticas a la concentración de poder, demoras en reformas judiciales y percepción de opacidad en contrataciones públicas. Este resultado podría intensificar el rechazo social y complicar la atracción de inversiones en un año clave.

Transparencia Internacional insta a todos los gobiernos —incluido el argentino— a priorizar independencia judicial, protección de denunciantes y transparencia en contratos para revertir la tendencia. Mientras Dinamarca demuestra que la integridad es posible con instituciones sólidas, el fondo del ranking recuerda las consecuencias devastadoras de la corrupción sistémica.