Google apuesta por gas con captura de carbono para alimentar su IA: ¿solución verde o greenwashing?

Finanzas Verdes

En un giro que enciende el debate climático, Google selló un acuerdo histórico para financiar el Broadwing Energy Center, una megaplanta de 400 megavatios a gas natural en Illinois equipada con captura y almacenamiento de carbono (CCS). La instalación, programada para arrancar en 2030, promete capturar hasta el 90% del CO2 emitido e inyectarlo a más de un kilómetro bajo tierra, abasteciendo “la mayor parte” de la electricidad que devoran los centros de datos de la gigante tecnológica, cuyo hambre energético se disparó con la inteligencia artificial.

Con 130 centros de datos operando a nivel global en 2025 —tercero en escala entre los hyperscalers—, Google enfrenta un consumo voraz: sus instalaciones devoraron 30.8 millones de megavatios-hora de electricidad en 2024, un salto del 27% anual y más del doble que en 2020, impulsado por el auge de la IA que representa el 95.8% de su demanda total de energía. #GoogleCCS #IAVerde

La compañía defiende el proyecto como un puente hacia “nuevas soluciones de CCS” que aceleren la innovación limpia. Pero el anuncio revive el fantasma del greenwashing: práctica corporativa que consiste en promover una imagen ecológica exagerada o falsa para ocultar impactos ambientales reales, según la definición de la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. (FTC) y expertos en sostenibilidad. Críticos señalan que Broadwing podría encajar en este patrón: aunque captura CO2, depende de gas fósil, mantiene emisiones residuales y fugas de metano, y posterga la transición a renovables puras mientras la IA acelera la crisis climática. The Verge destapa que, de seis iniciativas federales de CCS en EE.UU., solo una sobrevivió a fallos técnicos y quiebras económicas, según un demoledor informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO). Un estudio australiano de 2023 calcula que la luz con captura de carbono cuesta 1,5 a 2 veces más que la solar o eólica. Además, el mantenimiento de estos centros —con un PUE de 1.09 que minimiza el desperdicio en un 84% frente al promedio industrial— no oculta el impacto hídrico: en 2024, consumieron 8.1 mil millones de galones de agua, un 28% más que el año previo, equivalentes al riego anual de 54 campos de golf en zonas áridas de EE.UU., y con un 15% de ese volumen extraído de áreas de alta escasez hídrica. #CCSFallido #CostoEnergía #Greenwashing

Aunque el gas natural emite menos CO2 que el carbón, las fugas de metano —80 veces más potente como gas invernadero— durante extracción y transporte neutralizan gran parte del beneficio. En un EE.UU. donde la administración Trump recortó incentivos a renovables pero blindó subsidios al CCS, Google —exlíder mundial en compras de energía limpia— ve su huella de carbono crecer otra vez. Broadwing se presenta como salvavidas para cumplir la meta de cero emisiones netas en 2030, pero divide a científicos y activistas: ¿avance real o maquillaje fósil que diluye la urgencia de las renovables mientras la IA devora recursos? Organizaciones como Greenpeace ya acusan a la empresa de usar CCS como “licencia para seguir quemando gas” bajo un velo verde. #MetanoFugas #TrumpSubsidios

El reloj corre: la IA multiplica la demanda eléctrica y el planeta no espera. ¿Podrá Google cuadrar ambición tecnológica con urgencia climática sin tropezar en la trampa del gas natural y el greenwashing? El mundo observa. #GoogleDilema #CambioClimático