Éramos pocos y… llegaron los uruguayos

Finanzas Verdes

El calentamiento global está transformando la producción de yerba mate en Sudamérica, desplazando las zonas aptas para su cultivo y posicionando a Uruguay como un potencial nuevo actor en esta industria milenaria. Mientras Argentina, Brasil y Paraguay han dominado históricamente la producción de esta infusión icónica, un estudio reciente advierte que el cambio climático podría reducir las áreas cultivables en estos países, abriendo oportunidades para Uruguay.

Un nuevo escenario para la yerba mate

Un informe de 2024 realizado por científicos brasileños proyecta que, debido al cambio climático, las zonas favorables para el cultivo de yerba mate (Ilex paraguariensis) se desplazarán hacia el suroeste, afectando a Paraguay y Brasil, pero beneficiando a Uruguay, especialmente al sur del departamento de Río Negro. En el peor escenario proyectado para 2100, Uruguay podría convertirse en un centro estratégico para esta industria, acompañado por pequeñas regiones de Buenos Aires (Argentina) y Rio Grande do Sul y Santa Catarina (Brasil). Guilherme Botega, del Instituto Federal de Mato Grosso do Sul, destaca que este potencial depende de inversiones en tecnologías adaptativas y políticas de fomento.

En 2023, Argentina lideró la producción mundial de yerba mate con 982.000 toneladas, seguida de Brasil con 736.000 toneladas y Paraguay con 160.000 toneladas, según la FAO. En Argentina, las provincias de Misiones y Corrientes concentran la mayor producción, con empresas como Establecimiento Las Marías (Taragüí), que procesa cerca del 20% de la producción nacional y cuenta con miles de hectáreas cultivadas; Cooperativa Agrícola Mixta de Monte Carlo (Aguantadora); y Hreñuk S.A. (Rosamonte) entre los principales productores. El sector cuenta con 230.000 hectáreas cultivadas, de las cuales el 88% se encuentra en Misiones. Las 10 principales empresas controlan más del 70% del mercado, aunque la mayoría de los 11.600 productores son pequeños, con menos de 10 hectáreas cada uno. Brasil posee 85.000 hectáreas y Paraguay 40.000, mientras que Uruguay, hasta ahora, tiene una producción artesanal sin registros estadísticos significativos.

A lo largo de los últimos años, la distribución de la producción ha variado ligeramente, con Argentina manteniendo una cuota dominante:

Año

Argentina (toneladas)

% Global

Brasil (toneladas)

% Global

Paraguay (toneladas)

% Global

Total Global (aprox.)

2020

850.000

51%

650.000

39%

150.000

9%

1.650.000

2021

900.000

52%

700.000

40%

150.000

8%

1.750.000

2022

930.000

55%

600.000

35%

150.000

9%

1.680.000

2023

982.000

52%

736.000

39%

160.000

8%

1.878.000

2024

987.000

51%

860.000

45%

160.000

8%

2.007.000

(Fuentes: FAO, INYM y estimaciones basadas en reportes sectoriales)

Exportaciones y consumo doméstico: un balance clave

La yerba mate no solo es un pilar cultural, sino también económico. En 2023, Argentina exportó 46.000 toneladas (aprox. 5% de su producción), destinadas principalmente a Siria, Chile y Europa, dejando 936.000 toneladas para el consumo interno. Brasil, por su parte, exportó alrededor de 46.000 toneladas (valor de 92 millones de USD), reteniendo cerca de 690.000 toneladas para su mercado doméstico, donde se consume en formas como el chimarrão. Paraguay exportó unas 7.000 toneladas (valor 13 millones de USD), con 153.000 toneladas quedando en el país. Uruguay, como gran consumidor (34.000 toneladas anuales, o 10 kg per cápita), depende casi totalmente de importaciones de sus vecinos, pero podría reducir esta dependencia si su producción local crece.

Uruguay: de consumidor a productor

Uruguay, con un consumo per cápita de 10 kilos de yerba mate por habitante al año, es el mayor consumidor mundial de esta bebida, pero históricamente ha dependido de importaciones. Sin embargo, pequeños productores están cambiando esta realidad. En Rocha, la organización Ambá lidera un proyecto de cultivo ecológico en dos campos de siete hectáreas, donde un millar de árboles de yerba mate crecen de forma silvestre, dispersados por aves. Este proyecto, enfocado en la restauración de ecosistemas, combina la producción de yerba con la conservación del bosque nativo.

Otros pioneros, como I Porá en Maldonado y Quebrada de los Cuervos en Treinta y Tres, liderado por Alberto Demichelli, están reintroduciendo la especie. En La Paloma, el ingeniero agrónomo Raúl Nin cultiva cientos de plantines en su vivero Ca’aguigua, recordando cómo la producción de yerba en Uruguay fue diezmada en el siglo XX por la deforestación y el auge de la ganadería.

Desafíos y oportunidades en Argentina

En Argentina, la degradación del suelo amenaza la sostenibilidad de los cultivos de yerba mate. Verónica Scalerandi, del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), explica que el 80% de los suelos yerbateros argentinos están en malas condiciones debido al laboreo excesivo y la falta de cobertura. Esto reduce la absorción de agua, un problema agravado por precipitaciones más concentradas debido al cambio climático. Sin embargo, Scalerandi ve una oportunidad: la yerba mate, como cultivo nativo, puede integrarse en sistemas productivos sostenibles que imiten los ecosistemas naturales, promoviendo la cobertura arbórea y la protección del suelo.

Una bebida con raíces culturales

El mate es más que una infusión en Sudamérica; es un ritual que une a argentinos, uruguayos, paraguayos y brasileños en momentos de trabajo, estudio o charlas. Cada país tiene su estilo: Argentina y Paraguay prefieren una molienda gruesa con “palo”, Uruguay una más fina con polvo, y Brasil un polvo verde casi puro. A medida que el cambio climático redibuja el mapa de su producción, Uruguay podría no solo seguir bebiendo mate, sino también convertirse en un actor clave en su cultivo, revitalizando una tradición que combina cultura, ecología y economía.