En Argentina, el desarrollo de la energía renovable avanza, aunque de manera lenta pero constante. A lo largo del país, surgen numerosos proyectos, especialmente tras la aprobación de la Ley de Bases y del RIGI.
Sin embargo, hay una obra que se encuentra estancada en el sur del país, y su reanudación depende de la decisión del gobierno de destinar fondos públicos, algo que parece poco probable bajo la gestión de Javier Milei. Este estancamiento representa un gran revés para el impulso de la energía limpia, que podría aprovechar la fuerza de los ríos de la región.
La obra en cuestión es una de las más grandes iniciativas de energía hidroeléctrica en la provincia de Santa Cruz, que contempla la construcción de dos represas capaces de generar 5.093 GW anuales de energía renovable. Estas represas, Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, comenzaron su construcción en 2015 a través de un contrato entre la empresa estatal ENARSA y un consorcio liderado por la compañía china Gezhouba. La inversión total se estima en 5.000 millones de dólares, con un plan de ejecución en etapas.
Hasta su paralización en 2023, la represa Cepernic había avanzado un 42%, mientras que la Kirchner solo alcanzó un 20%. La falta de desembolsos estatales ha llevado a la detención de la obra desde hace más de un año, a pesar de los esfuerzos de la UTE, que ha realizado aportes extraordinarios. Gezhouba anunció la suspensión de la obra y la reducción temporal de personal, afectando a aproximadamente 1.800 empleados.
A pesar de estos contratiempos, la empresa china mantiene la esperanza de que el contrato se reanude y sigue en contacto con para resolver los procesos contractuales pendientes. En 2022, Gezhouba ya había invertido 480 millones de dólares y se comprometió a inyectar otros 500 millones en 2023 para avanzar en la construcción.
Sin embargo, la política de austeridad del gobierno de Milei, centrada en reducir el gasto público, pone en riesgo la continuidad del proyecto. El Estado ha comunicado que está cumpliendo con las condiciones necesarias para que Gezhouba retome las obras y ha asegurado que, una vez resuelto el conflicto, se podrán recuperar y crear nuevos puestos de trabajo.
A pesar de la falta de avances en las represas Néstor Kirchner y Cepernic, el presidente Milei ha intentado minimizar el impacto de esta situación en las relaciones con China. Manuel Adorni, vocero presidencial, afirmó que no ve razones para que esto afecte la relación bilateral, aunque la incertidumbre persiste.