Almacenamiento energético por baterías en Argentina: Inversiones millonarias en BESS y proyecciones económicas para 2026-2030

Energías Limpias

En medio de una transición energética acelerada, Argentina consolida su posición en el almacenamiento por baterías (BESS) con inversiones superiores a los 540 millones de dólares en proyectos adjudicados, aunque la falta de una hoja de ruta regulatoria clara limita el despliegue masivo. Datos económicos revelan un mercado global de BESS valorado en 50.810 millones de dólares en 2025, proyectado a crecer hasta 105.960 millones de dólares para 2030 con un CAGR del 15,8%, posicionando al país como un hub regional si se resuelven barreras financieras y normativas. Estadísticas recientes destacan que, mientras el mundo instalará 92 GW y 247 GWh de almacenamiento en 2025 –un incremento del 23% anual–, Argentina avanza con 17,5 MW operativos y 974 MW en bombeo hidráulico, impulsando la integración de energías renovables que ya representan el 14% de la matriz eléctrica nacional.

La licitación AlmaGBA, un referente en el sector, buscaba 500 MW para nodos críticos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), atrayendo 27 propuestas por un total de 1.347 MW y compromisos de inversión superiores a los 1.000 millones de dólares. En septiembre de 2025, la Secretaría de Energía adjudicó 667 MW –con opción a 222 MW adicionales–, representando una inversión de más de 540 millones de dólares y plazos de operación entre 12 y 18 meses. Proyectos destacados incluyen los 100 MW de Coral Energía en Pilar y Parque, con precios competitivos de 11.461 dólares por MW-mes y 11.979 dólares por MW-mes, por debajo del referente gubernamental de 15.000 dólares por MW-mes. Otro hito es el Nuevo Puerto de Central Puerto, con 150 MW de BESS financiados por 300 millones de dólares del IFC y parte de una inversión total de 520 millones de dólares en generación. Estas cifras reflejan una tendencia de licitaciones sobreofertadas, con adjudicaciones que superan los 700 MW en contratos de capacidad, atrayendo ofertas récord bajas como 11.700 dólares por MW-mes.

Económicamente, el sector BESS en Argentina se beneficia de la expansión renovable, con metas de 20% de energías limpias para 2025 y 35% para 2030, requiriendo inversiones mínimas de 1.500 MW en potencia renovable anual. En 2024, las inversiones en energías limpias alcanzaron 1.120 millones de dólares, un descenso del 39% respecto a los 1.830 millones de dólares de 2023, pero se proyecta un repunte con 700 MW nuevos en solar y eólica para 2025. A nivel regional, América Latina y el Caribe suman 2,5 GW de almacenamiento, con 269 MWh agregados en 2024 –un aumento del 29% interanual–, y proyecciones de más de 20 GW para la década, con costos promedio de 250 dólares por kWh en declive rápido. Globalmente, las inversiones en almacenamiento superaron los 20.000 millones de dólares en 2022, con envíos de baterías estacionarias creciendo 50% en 2025 y 43% en 2026. El costo todo incluido de proyectos BESS cayó a 125 dólares por kWh en octubre de 2025, implicando un costo nivelado de almacenamiento de 65 dólares por MWh, mientras proyecciones indican sistemas por debajo de 80 dólares por kWh para 2026-2027.

Estadísticas de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) subrayan que Argentina, con recursos litio exportados por 645 millones de dólares en 2024 y proyectados en más de 11.000 millones de dólares para 2035, podría liderar si implementa incentivos como subastas y créditos verdes. El Banco Mundial aprobó 300 millones de dólares adicionales en diciembre de 2025 para fortalecer el sector energético sostenible, sumándose a inversiones regionales de 160.000 millones de dólares en 2025 –un 7% menos que hace una década, pero con potencial en renovables como el viento offshore, donde Argentina ostenta el cuarto potencial mundial. El mercado global de BESS creció 44% en 2024, instalando 69 GW/161 GWh, con 80% en segmentos de utilidad, y se espera un boom en Latinoamérica impulsado por la necesidad de estabilizar redes con 14% de renovables actuales en Argentina, hacia el 30% para 2030.

Expertos advierten que, sin regulación que reconozca al almacenamiento como activo esencial, el pipeline de proyectos –incluyendo híbridos solares con BESS– podría estancarse, pese a la experiencia técnica y el atractivo inversor. La transición depende de datos concretos: de los 17,5 MW actuales a gigavatios operativos, con impactos en eficiencia, reducción de vertimientos y confiabilidad sistémica. En un contexto global de 3.300 billones de dólares en inversiones energéticas para 2025, Argentina debe actuar para capturar su porción y asegurar independencia económica energética.

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