Cómo es el mega-proyecto de u$s 25.000 millones que puede convertir a la Patagonia en el Silicon Valley de la IA… o en una tumba

Energías Limpias

El sueño tecnológico más ambicioso de la historia argentina ya tiene nombre: Stargate Argentina. Sus dueños son OpenAI y Sur Gnergy. La idea es construir en data center colosal de 500 MW, que devorará energía como un dragón y promete catapultar al país al Olimpo global de la inteligencia artificial. Pero el precio podría ser la sed de toda una región.

OpenAI, valorada en u$s 500.000 millones tras su última ronda de 2025, ya no es la ONG idealista de 2015. Hoy es una máquina de guerra capitalista controlada por Microsoft (27 %), la OpenAI Foundation (26 %) y un puñado de fondos como SoftBank y Thrive Capital. Al mando sigue Sam Altman, el enfant terrible que convirtió ChatGPT en el producto tecnológico de mayor crecimiento de la historia: 650 millones de usuarios semanales y u$s 4.000 millones de ingresos anuales proyectados para 2026.

La contracara local es Sur Energy, fundada por tres cerebros millonarios, made in Argentina:

  • Emiliano Kargieman: vendió acciones de Satellogic (la unicornio argentina de satélites) por cientos de millones tras su salida a bolsa en Nasdaq 2022.
  • Matías Travizano: cofundador de Grandata (vendida a Telefónica) y uno de los primeros inversores ángel de Mercado Libre cuando valía menos de US$ 100 millones.
  • Stan Chudnovsky: ex jefe de producto de Facebook Messenger, ganó una fortuna en acciones de Meta antes de regresar al cono sur.

Los tres acumulan un patrimonio combinado que supera los US$ 1.200 millones, según estimaciones privadas, y ahora apuestan todo a convertir la Patagonia en el nuevo Eldorado energético.

Cifras que marean

  • Inversión total: u$s 25.000 millones en 10-15 años (equivalente a 8 veces el presupuesto anual de Ciencia y Tecnología de Argentina).
  • Primera fase: u$s 3.500 millones para 2028.
  • Potencia inicial: 500 MW dedicados 100 % a IA (más que toda la energía consumida hoy por la ciudad de Neuquén).
  • Consumo de agua para refrigeración: hasta 15 millones de litros diarios en pico (equivalente al consumo de 100.000 personas).
  • Empleos directos: 4.500 en construcción + 1.200 permanentes de altísima calificación (salarios promedio u$s 8.000 mensuales).
  • Exportaciones proyectadas de cómputo: u$s 12.000 millones anuales para 2035.

¿Paraíso o infierno?

Neuquén y Río Negro compiten ferozmente. Vaca Muerta ofrece gas barato, pero la zona sufre estrés hídrico extremo según el World Resources Institute. Un data center de esta escala podría consumir el 40 % del agua disponible en algunos acuíferos locales durante los meses críticos de verano.

Eso generaría al menos tres efectos:

  • Aumento proyectado del PBI tecnológico argentino: del 1,8 % actual al 6 % en 2035.
  • Atracción de u$s 80.000 millones en inversiones relacionadas (cloud, chips, cables submarinos).
  • Riesgo: posible aumento del 15-20 % en tarifas eléctricas para hogares si no se expande rápido la generación renovable.

El reloj corre

La primera pala se clavará en 2027. Para 2030 ya estará operativo el primer campus de 200 MW. Si todo sale bien, Argentina tendrá el data center más grande fuera del eje EE.UU.-Europa-Asia. Si falla el agua o la energía… la Patagonia podría convertirse en el mayor cementerio tecnológico del hemisferio sur.

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