En un hito para la salud global, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 15 de diciembre de 2025 una declaración política histórica que, por primera vez, integra la lucha contra las enfermedades no transmisibles (ENT) y la promoción de la salud mental. Este documento busca acelerar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con metas concretas para 2030 en un contexto postpandemia de COVID-19.
El texto, titulado “Equidad e integración: transformar vidas y medios de subsistencia mediante el liderazgo y las medidas en materia de enfermedades no transmisibles y la promoción de la salud mental y el bienestar”, establece tres objetivos globales de vía rápida para 2030: reducir en 150 millones el número de consumidores de tabaco, lograr que 150 millones más de personas controlen su hipertensión y ampliar el acceso a atención de salud mental para 150 millones adicionales de individuos.
Las ENT, como cardiopatías, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas, provocan 18 millones de muertes prematuras al año, mientras que los trastornos mentales afectan a más de mil millones de personas en el mundo. Ambos comparten factores de riesgo prevenibles, como dietas poco saludables, consumo de tabaco y alcohol, inactividad física, contaminación atmosférica y daños digitales por exposición excesiva a pantallas.
“La adopción de estas metas audaces es un testimonio del compromiso de los Estados Miembros para proteger la salud de su gente. Juntos podemos cambiar la trayectoria de las enfermedades no transmisibles y la salud mental”, declaró el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.
La declaración incorpora lecciones de la pandemia, amplía su alcance a temas como salud oral, cánceres infantiles, daños digitales y determinantes ambientales, y exige financiamiento adecuado y predecible ante el difícil panorama económico global. Posiciona estas afecciones como pilares centrales del desarrollo sostenible y la justicia social, con un enfoque multisectorial y de toda la sociedad.
Para garantizar avances, se definen objetivos nacionales: al menos el 80% de los países deben implementar políticas, legislaciones y medidas fiscales; un porcentaje similar de centros de atención primaria deberá contar con medicamentos y tecnologías esenciales asequibles, y sistemas robustos de vigilancia.
La aprobación fue casi unánime, con 175 votos a favor, pero Estados Unidos y Argentina votaron en contra, mientras Paraguay se abstuvo. EE.UU. expresó desacuerdo con referencias al derecho a la salud sexual y reproductiva y al enfoque de género que reconoce la doble carga en mujeres como cuidadoras. Argentina alineó su posición con esta objeción.
La OMS y agencias de la ONU apoyarán la implementación nacional, con rendición de cuentas hasta 2030 y más allá. El secretario general informará sobre el progreso antes de la próxima reunión de alto nivel.
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