Organización de Naciones Originarias: Las naciones indígenas del mundo se unen para enfrentar la crisis climática, el extractivismo y el modelo civilizatorio eurocéntrico

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Cusco y Guatemala ya fueron sede de sus asambleas mundiales con delegaciones de más de 20 naciones, incluyendo el Sáhara Occidental; México será la próxima en 2026. Liderada por el descendiente inca Silvio Ayala Pacheco, la ONO se presenta como el nuevo sujeto político global de los pueblos originarios con derecho a la autodeterminación territorial y cultural, y extiende su solidaridad a causas como la del pueblo saharaui.

 “Vivimos una multicrisis sistémica mundial provocada por un modelo civilizatorio eurocéntrico, egocéntrico, colonialista, armamentista y fundamentalista que está deshumanizando al planeta”, sentencia Silvio Ayala Pacheco, presidente de la Organización de Naciones Originarias (ONO) y descendiente directo de la nobleza inca. Con ese diagnóstico contundente nace la primera organización internacional que reúne a naciones originarias de todos los continentes como actor político colectivo, con capacidad real de intervenir en la agenda global.

La ONO no se define como ONG ni como asociación de “pueblos indígenas”. Se reclama naciones preexistentes a los Estados modernos, con derecho pleno a la autodeterminación territorial, cultural y lingüística. “El término ‘pueblo’ fue impuesto por la tradición europea para subordinar y despojar. Nosotros somos naciones originarias con identidad propia y territorio constituido”, explica Ayala Pacheco, quien también es fundador y secretario general del Consejo de Naciones del Tawantinsuyu (Conatagua).

El proyecto comenzó a gestarse en 2022 con una asamblea impulsada por Conatagua que reunió delegaciones de catorce países de América. En 2024 se formalizó en la Primera Asamblea Mundial de Cusco, donde se emitió un histórico pronunciamiento en defensa de los derechos del pueblo saharaui, denunciando el "genocidio" en el Sáhara Occidental y llamando a la comunidad internacional a reconocer su autodeterminación. La intervención virtual del embajador saharaui Mohamed Alí Alí Salem y la ponencia de la activista Kari Krenn (Salvia Azul) pusieron en el centro la causa africana, consolidando al Sáhara como miembro fundador. La segunda asamblea, en agosto de 2025 en Tejar, Chimaltenango (Guatemala), reunió a más de 20 naciones de todos los continentes, con un momento de silencio por los mártires originarios y un reclamo unánime por la libertad de presos políticos saharauis en cárceles marroquíes. Santos Teodoro Ixcoy Zárate, coordinador general, y Santos Estuardo Alvarado González, viceministro de Cultura de Guatemala, abrieron las sesiones destacando la unión entre "pueblos del águila y del cóndor". La tercera sede está confirmada en México 2026, avanzando en una estructura de horizontalidad con sede operativa en Lima.

Entre sus prioridades inmediatas destacan:

  • Frenar el extractivismo depredador que avanza con criminalización de autoridades comunitarias y defensores ambientales, como en el caso de la Nación Mapuche, donde la ONO expresó solidaridad con el vocero de la CAM, Héctor Llaitul Carrillanca, en abril de 2023, rechazando la judicialización política contra líderes indígenas.
  • Exigir consulta previa vinculante y estándares ambientales estrictos en todo proyecto en territorios indígenas.
  • Desmontar el racismo estructural y las narrativas mediáticas que estigmatizan especialmente a pueblos como el mapuche.
  • Recuperar la memoria cultural y demostrar que la presencia genética originaria sigue viva en toda América (estudios recientes del CONICET hallaron linajes de más de 8.500 años en la población actual argentina).

En abril de 2025, la ONO emitió un pronunciamiento clave defendiendo el derecho de Evo Morales a participar en las elecciones bolivianas de 2025, basado en el Sumak Kawsay (Buen Vivir) y rechazando la exclusión de líderes indígenas por "tecnicismos ajenos a nuestra tradición". Exhortaron al gobierno boliviano y organismos internacionales a garantizar elecciones equitativas, subrayando que "la sabiduría colectiva del Pueblo debe decidir".

Karina Krenn (nombre indígena Salvia Azul), referente internacional de derechos humanos y parte de la ONO, afirma: “Basta de interlocutores que hablen por nosotros. La propuesta es unirnos y elevar nuestras propias voces. Hay científicos, filósofos, abogados, médicos originarios en todas las áreas. No somos atraso, somos alternativa civilizatoria”. En Guatemala, su ponencia sobre el Sáhara resaltó la continuidad de luchas anticoloniales.

La organización apuesta fuerte por las redes sociales como herramienta contemporánea de resistencia: documentar violencias en tiempo real, disputar relatos hegemónicos y sostener la continuidad cultural en la virtualidad. Publicaciones recientes en X destacan la unidad con el Sáhara y llaman a la soberanía de las naciones originarias.

Con el principio del Buen Vivir como horizonte político, la ONO busca construir lo que Ayala define como “la gran fraternidad mundial de coexistencia pacífica” para dejar a las futuras generaciones “un mundo sano, justo y digno”. Su expansión a África y alianzas con causas como la saharaui la posicionan como un contrapeso global al colonialismo persistente.

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