En un revelador informe publicado este jueves por Mujeres en el Fútbol o WIF (una iniciativa que incluye a la FIFA para promover la práctica del deporte), una red dedicada a impulsar la igualdad en la industria del futbol, se destapa una cruda realidad: el 78% de las mujeres en el fútbol enfrentaron discriminación de género en sus entornos laborales. Más de la mitad de estas experiencias están marcadas por sexismo y misoginia, según los datos recabados en una encuesta que pone en evidencia los obstáculos que aún persisten en este deporte.
La encuesta, que incluyó a 867 personas —759 mujeres, 100 hombres y 8 no binarias, con un 12% de grupos étnicos sub representados—, arroja cifras alarmantes. Un 56% de las mujeres que denunciaron discriminación aseguran que no se tomaron medidas tras sus denuncias. Además, el 69% de los hombres encuestados cree que las mujeres deben trabajar más duro para obtener el mismo reconocimiento, una percepción que comparten el 86% de las mujeres. Las profesionales de grupos étnicos sub abuso en línea, barreras, falta de acrepresentados enfrentan un panorama aún más sombrío, lidiando con abuso en línea, barreras profesionales y falta de apoyo institucional.
Las futbolistas en contra de la corriente
Las jugadoras de fútbol, pilar del creciente auge del fútbol femenino, no están exentas de estas dificultades. Según datos recientes de la FIFA, el fútbol femenino cuenta con más de 40 millones de jugadoras registradas globalmente en 2024, pero las futbolistas profesionales enfrentan disparidades abismales. El salario promedio de una jugadora en ligas de élite puede ser hasta 50 veces inferior al de un hombre en competiciones similares, según un estudio de 2023. A esto se suman acoso en línea y comentarios sexistas, tanto de aficionados como en entornos laborales, que refuerzan los hallazgos de WIF.
Yvonne Harrison, directora ejecutiva de WIF, no oculta su preocupación: “Estos datos no son solo números, son las experiencias vividas de quienes hacen del fútbol su pasión y profesión. Merecen algo mejor”. Harrison subraya que los niveles reales de discriminación podrían ser aún mayores, ya que un 36% de las mujeres no denuncian abusos por falta de confianza en los procesos laborales, y un 26.9% teme represalias que afecten sus carreras.
¿Esperanzas realistas o vanas?
A pesar de este panorama desafiante, el optimismo persiste. Cuatro de cada cinco mujeres encuestadas ven un futuro prometedor para las mujeres en el fútbol, impulsadas por el creciente interés en eventos como la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023, que rompió récords de audiencia. Sin embargo, el camino hacia la igualdad exige acción: mejores contratos, acceso a instalaciones de calidad y mayor representación en los órganos de decisión de clubes y federaciones son demandas urgentes.
WIF no solo visibiliza estas problemáticas, sino que aboga por políticas transformadoras que empoderen a jugadoras, entrenadoras, árbitras y otras profesionales del fútbol. La industria, en palabras de Harrison, debe “reconocer estas verdades difíciles” para construir un deporte más inclusivo y equitativo. La pelota ya está en la cancha; ahora toca jugar en equipo para cambiar las reglas del juego.