Fuerte caída del volumen de créditos sostenibles, por menor "greenwashing"

Finanzas Verdes

Es el resultado de las recientes severas restricciones para impedir que las empresas altamente contaminantes laven su imagen engañando que son amigables con el medio ambiente.

Fuerte. Muy fuerte fue la caída del mercado de créditos sostenibles durante el año pasado. Y la rodada parece que va a seguir.

Según datos de la agencia Bloomerg conocidos anoche, la emisión mundial de créditos sostenibles (llamados en el argot financiero los “ESG”) se desplomó en 2023 un 56% hasta los 203.000 millones de dólares. “Aunque 2023 fue un año difícil en los mercados de deuda, la caída de los préstamos vinculados a la sostenibilidad fue casi dos veces más rápida que la de los préstamos verdes”, se informó. Según la agencia, cuando se considera el tamaño de todo el mercado desarrollado a lo largo de los últimos años hasta ahora, “vale 1,5 billones de dólares colocándolo en segundo lugar en tamaño después del mercado mundial de bonos verdes”. La pregunta es: ¿porqué la caída? La respuesta depende con el cristal con que se la mire.

Según Bloomberg, la culpa de la contracción la tienen “los requisitos regulatorios adicionales, menos incentivos financieros y el riesgo de ser acusados (los deudores) de greenwashing” (es decir de lavar su imagen con una mano mediante alguna acción medioambiental responsable, mientras que, con la otra, siguen contaminando sin vergüenzas, ni ningún pudor). Según la agencia “a medida que los organismos de control financiero comienzan a levantar barreras en torno a la etiqueta ESG, parece estar ocurriendo una retirada generalizada del mercado”.

Lo que omite decir Bloomberg es que la práctica del “greenwashing” resultó ser tan grosera durante los últimos años que, después de que las autoridades regulatorias de todo el mundo resolvieron combatirla, muchas (muchísimas) empresas ya no pudieron seguir engañando a nadie. Por eso es que el mercado se está depurando. Muchos de los que engañaban ser ESG ya no pueden acceder a las líneas como lo hacían antes. Y eso impide determinar si los préstamos que siempre fueron verdaderamente ESG están creciendo o no.

Costo: ¿qué costo?

Claramente las regulaciones impuestas por las autoridades del mundo para verificar si una empresa es ESG o no, tienen su costo. Según Bloomberg el costo adicional es de “10 puntos básicos, que solía ahorrar un prestatario de préstamos vinculados a la sostenibilidad ahora se han visto erosionados en gran medida por el costo de las auditorías anuales asociadas con estos préstamos”. Si el cálculo es correcto significa que, por cada millón de dólares, el tomador del crédito vio incrementado su costo en solo 1.000 dólares anuales (83 dólares mensuales por cada millón!!!): nada en comparación al prestigio que significa ser considerada una firma ESG responsable.

Entre 2018 y 2021 el mercado de préstamos vinculados a la sostenibilidad se disparó más de 960% hasta los 516.000 millones de dólares en acuerdos anuales. “Los bonos verdes – informó Bloomberg -, que deben cumplir con las llamadas cláusulas de uso de fondos, crecieron un 250% más modesto en el mismo período hasta superar los 640.000 millones de dólares en acuerdos anuales. La llegada en 2021 de regulaciones de inversión ESG más completas, sentó las bases para que parte de la euforia en torno a los préstamos vinculados a la sostenibilidad, disminuyera. Cuando el fin de la pandemia provocó un ciclo de inflación, tasas de interés más altas y aumento en la demanda de energía exacerbada por la guerra en Ucrania, los productos vinculados a la sostenibilidad se enfrentaron a una realidad completamente nueva”. Según Rachel Richardson, directora del estudio de abogados londinense Macfarlanes, “algunos de los acuerdos de préstamos vinculados a la sostenibilidad que se realizaron hace cuatro años son en realidad “bastante débiles desde una perspectiva ESG”. Por lo tanto, el mercado de los préstamos vinculados a la sostenibilidad ahora está “revisando lo que es aceptable”.

Latest Posts