Energías Limpias

Argentina despierta al poder infinito del océano. Mientras los apagones azotan a millones cada verano, el Mar Argentino esconde un tesoro de hasta 100 gigavatios en olas y mareas. El primer prototipo undimotriz de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) ya genera electricidad real en Mar del Plata y proyectos mareomotrices en Valdés que prometen 5.000 MW constantes. Descubre cómo esta revolución azul puede terminar con la crisis eléctrica, multiplicar las renovables al 50 % y atraer inversiones millonarias antes de 2030.

El continente más rico del Mundo en sol, viento e hidroeléctricas del planeta, está desperdiciando su última gran oportunidad: la transición energética exige una inversión brutal de 500.000 millones de dólares anuales hasta 2050 y, en 2024, apenas arañó 58.000 millones. La brecha es obscena. El tiempo se agota, y el reloj climático marca la medianoche.

Bajo el manto de la devastada Amazonia en llamas, la COP30 se convulsionó en un éxtasis de contradicciones, donde el elixir el petróleo árabe sedujo a los delegados con promesas de riquezas efímeras, mientras el planeta jadea asfixiado por subsidios que sangran billones. Arabia Saudí, con sus vetos como caricias venenosas, encabezó una rebelión que expulsó del texto final cualquier alusión al divorcio de los fósiles, ignorando un historial de subsidios que en 2023 devoraron 206.000 millones de dólares solo en la región árabe –el 21% del total global–, equivalentes al 7% de su PIB, ocho veces la media mundial. La minoría árabe impuso sus deseos al resto del mundo (cuyos embajadores estaban paseando en algún tour de cinco estrellas). Esta cumbre no fue un foro diplomático. Fue lo que se esperaba: un burdel climático, donde la codicia fósil cobrará su precio en vidas, economías y futuros evaporados, mientras que los políticos de Naciones Unidas estuvieron más preocupados en disfrutar los lujos de la reunión que trabajar en el tema del cambio climático.

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