Contaminación por arsénico en agua potable: el Instituto Tecnológico de Buenos Aires actualizó su mapa y detectó concentraciones tóxicas que superan ampliamente los límites de la OMS en la provincia de Buenos Aires y otras regiones del país.
El Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) lanzó este jueves una advertencia sin precedentes: prohíbe explícitamente consumir agua de red o de pozo en diez municipios bonaerenses tras confirmar niveles críticos de arsénico en el suministro. La institución actualizó su “Mapa de Arsénico” con más de 350 muestras analizadas y clasificó las zonas con un código de colores que va del verde (seguro) al rojo absoluto (prohibido beber y cocinar).
Las localidades en zona roja –donde el consumo está terminantemente desaconsejado– son: Chivilcoy, Mercedes, Escobar, General Rodríguez, Cañuelas, Monte, Roque Pérez, Azul, Villarino, Almirante Brown, Ezeiza y San Vicente. #NoBebasElAgua
Otras diez comunas quedaron en zona amarilla (riesgo moderado-alto, vigilancia permanente): Mar del Plata (General Pueyrredón), Villa Gesell, Tres Arroyos, Olavarría, Junín, San Pedro, Bolívar, Baradero, Salliqueló y La Plata, además de varios partidos del Gran Buenos Aires.
El arsénico detectado supera los 10 μg/L establecidos por la Organización Mundial de la Salud, límite que Argentina adoptó pero que en muchas zonas se incumple sistemáticamente. Se estima que más de 4 millones de personas en la llanura Chaco-Pampeana, Cuyo y el NOA están expuestas crónicamente a esta sustancia cancerígena.
Consecuencias graves para la salud La exposición prolongada provoca Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), enfermedad que puede derivar en cáncer de pulmón, vejiga, riñón y laringe, lesiones cutáneas, enfermedades cardiovasculares y daños neurológicos irreversibles, especialmente en niños. Lo más alarmante: el arsénico no tiene olor ni sabor, por lo que el agua contaminada parece perfectamente potable.
El Dr. Jorge Stripeikis, director del Departamento de Ciencias Exactas y Naturales del ITBA, declaró: “Estos datos buscan generar acciones inmediatas. No podemos seguir ignorando una amenaza silenciosa que afecta a millones”.
Causas naturales (predominantes – origen geogénico)
El arsénico en las aguas subterráneas argentinas es principalmente natural. No se debe a contaminación industrial generalizada, sino a la fuente principal es la composición geológica de los sedimentos.
- Origen volcánico y sedimentario → Los suelos de la llanura Chaco-Pampeana están formados por loess (sedimentos eólicos) muy ricos en cenizas volcánicas provenientes de erupciones andinas (Cordillera de los Andes) ocurridas durante millones de años. Estas cenizas contienen vidrio volcánico rhyolítico con arsénico incorporado (concentraciones típicas 5-20 mg/kg en los sedimentos).
- Procesos geoquímicos de movilización:
- Desorción en ambientes alcalinos (pH > 8): Predomina en la mayoría de la región pampeana. El arsénico está adsorbido en óxidos e hidróxidos de hierro, aluminio y manganeso. Cuando el agua es alcalina (rica en bicarbonato y sodio), el As (en forma de arseniato) se libera a la fase acuosa.
- Disolución reductiva (en zonas más profundas o anóxicas): Bacterias reducen los óxidos de hierro, liberando el arsénico adsorbido. Esto ocurre en algunas zonas del Chaco y Santiago del Estero.
- Condiciones oxidantes con alto contenido de fosfato o materia orgánica también favorecen la liberación.
Estas condiciones geoquímicas naturales explican por qué el arsénico aparece en concentraciones altas en acuíferos profundos y someros de manera extensiva (miles de km²), sin necesidad de fuentes antropogénicas.
Causas humanas (secundarias o agravantes)
Aunque el origen es mayoritariamente natural, ciertas actividades humanas pueden aumentar localmente las concentraciones o agravar la exposición:
- Sobreexplotación de acuíferos — El bombeo intensivo para riego agrícola o consumo humano baja el nivel freático, oxigena los sedimentos y favorece la movilización oxidativa del arsénico, o mezcla capas de agua con distintas concentraciones.
- Actividad minera — En zonas cordilleranas (como en provincias como San Juan, Catamarca, Salta) la minería de oro, cobre o litio puede liberar arsénico adicional por oxidación de minerales sulfurados (arsenopirita). Ejemplos: proyectos como Veladero o áreas de la Puna.
- Uso histórico de arsenicales en agricultura — Hasta los años 70-80 se usaron insecticidas arsenicales (arseniatos de plomo y calcio) en algodón y citrus, dejando residuos que aún pueden lixiviarse al agua subterránea en algunas zonas del Chaco y norte de Buenos Aires.
- Contaminación industrial puntual — En áreas urbanas o industriales (por ejemplo cerca de curtiembres, fábricas de vidrio o tratamiento de madera) se han detectado aportes antropogénicos, pero son locales y no explican la extensión regional del problema.
En resumen: 95-99 % del arsénico en las aguas subterráneas argentinas es de origen natural (geogénico). Las causas humanas son secundarias y solo elevan las concentraciones en puntos específicos o agravan el problema ya existente por procesos naturales.
El problema es tan extenso y característico que Argentina forma parte del llamado “corredor del arsénico” latinoamericano junto con Chile, México y Bolivia, donde la geología volcánica-andina es la causa principal.
¿Cómo se soluciona?
- Plantas de ósmosis inversa (la única tecnología 100 % efectiva)
- Coagulación con sulfato de aluminio o hierro + filtración
- Adsorción con carbón activado o alúmina activada
- Conexión masiva a redes superficiales tratadas (Río de la Plata o Paraná)
- Prohibición de nuevos pozos profundos en zonas críticas
Sin inversión urgente en infraestructura, el problema solo empeorará. #ArsenicoEnElAgua #CrisisHidricaArgentina #SaludPublica #BuenosAiresContaminada