Más allá del Día del Agua: La tecnología del CONICET que ya está transformando el mapa hídrico argentino

Energías Limpias

En el Día Mundial del Agua, el CONICET pone en foco investigaciones de vanguardia que convierten el recurso más vital para la humanidad en agua segura, libre de contaminantes tóxicos y protegida de riesgos territoriales que generan daños irreparables a la salud y al ambiente.

Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua desde 1993 por iniciativa de la ONU, con el propósito de sensibilizar sobre la crisis global del agua dulce y promover su gestión sostenible, porque sin agua de calidad no hay vida posible. Este año, cuatro equipos del IBR, ISHIR y CIFASIS del CONICET en Rosario demuestran cómo la ciencia aplicada puede garantizar que el agua deje de ser una amenaza y se convierta en un bien protegido para todos.

Detectar contaminantes invisibles con biosensores bacterianos

En el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), la investigadora del CONICET Susana Checa lidera el desarrollo de biosensores bacterianos que identifican metales tóxicos en el agua con una precisión biológica inédita. Estas bacterias modificadas emiten una señal fluorescente al detectar el contaminante, revelando no solo su presencia, sino la fracción biodisponible: la porción que realmente ingresa al organismo y provoca daños a la salud.

“Muchas bacterias naturalmente detectan metales tóxicos. Lo que hacemos es rediseñar esos mecanismos para que nos alerten de inmediato”, explica Checa. El resultado es una herramienta que mide el riesgo real y permite actuar antes de que el agua contaminada afecte a las personas.

Biorremediación: bacterias que limpian el agua de forma natural

Otra línea del IBR, dirigida por la investigadora del CONICET Natalia Gottig, aprovecha bacterias que oxidan manganeso disuelto y lo convierten en partículas insolubles fáciles de filtrar. Este proceso biológico no solo remueve el metal, sino que los óxidos generados también capturan otras sustancias tóxicas, mejorando la calidad del agua de manera sustentable y económica.

“Transformamos químicamente contaminantes disueltos en algo que los filtros retienen fácilmente. Es biorremediación real, sin químicos agresivos”, resume Gottig. Estos avances evitan que el agua genere daños crónicos en la población y protegen ecosistemas enteros.

Del laboratorio al territorio: el gran desafío del escalado

Ambos equipos del IBR ya trabajan en dispositivos portátiles y experiencias piloto para trasladar estas tecnologías al campo. “El escalado es clave: lo que funciona en el laboratorio debe resistir variables reales como temperatura, pH y otros microorganismos”, advierte Gottig. Checa coincide: “Necesitamos alianzas para que estos biosensores lleguen a comunidades y plantas de tratamiento”. Así, la ciencia garantiza agua segura donde más se necesita.

El agua como problema histórico y territorial

Desde el Instituto de Investigaciones Socio-Históricas Regionales (ISHIR), el historiador y CPA del CONICET Pablo Suárez demuestra que las inundaciones y la falta de servicios sanitarios no son solo fenómenos naturales: son el resultado de decisiones humanas sobre cómo ocupamos el territorio.

“Durante décadas se pensó el agua solo como catástrofe. Hoy sabemos que muchas inundaciones expresan ausencia de planificación”, afirma Suárez. Su análisis del arroyo Ludueña en Rosario y del acceso al agua potable en Santa Fe revela cómo el crecimiento urbano descontrolado genera desigualdades y daños evitables. Estudiar estas tramas históricas es esencial para prevenir futuros desastres y asegurar agua segura para todos los habitantes.

Modelos inteligentes para predecir y proteger el agua

En el Centro Internacional Franco Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas (CIFASIS), el investigador del CONICET Martín Romagnoli y su equipo desarrollan modelos computacionales y herramientas de inteligencia artificial que integran clima, uso del suelo y datos satelitales para proyectar la disponibilidad y calidad del agua en la región núcleo agropecuaria de Santa Fe.

“Simulamos escenarios futuros para ayudar en la toma de decisiones públicas y productivas”, explica Romagnoli. Estas tecnologías anticipan impactos del cambio climático y permiten planificar un uso responsable del recurso, evitando escasez y contaminación que podrían generar graves daños sanitarios y ambientales.

Ciencia aplicada para un futuro con agua segura

Todos estos proyectos del CONICET coinciden en un punto clave: el agua es vital y estos estudios la convierten en un recurso protegido, libre de contaminantes que dañan la salud, de inundaciones que destruyen comunidades y de desigualdades que excluyen a miles. En el Día Mundial del Agua 2026, la ciencia argentina muestra que investigar, innovar y transferir conocimiento es la forma más efectiva de cuidar lo que nos sostiene a todos.

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