Tiburones en Patagonia: ¿Prohibir la pesca o un mejor control?

Diversidad

En las costas de Río Negro, la presencia confirmada de cinco especies de tiburones en el Golfo San Matías ha desatado un polémico debate que podría definir el futuro de la conservación marina en Patagonia. ¿Es necesario prohibir la pesca de tiburones de forma total para evitar su extinción o basta con un mejor control basado en ciencia y participación ciudadana? Este conflicto entre legislación y expertos en tiburones Patagonia se viraliza mientras el ecosistema atlántico sur enfrenta riesgos irreversibles por la presión pesquera.

Un estudio científico reciente, apoyado en estaciones de video submarino sin captura de ejemplares, registró la presencia de bacota (catalogada como vulnerable), cazón, gatuzo, gatopardo y pez gallo en aguas rionegrinas. Todas estas especies figuran en alguna categoría de amenaza según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), debido a su lento crecimiento reproductivo y alta vulnerabilidad ante la pesca de tiburones.

Días atrás, el legislador provincial César Domínguez (Primero Río Negro) presentó un proyecto de ley que busca prohibir la pesca y captura de tiburones en todo el litoral marítimo de Río Negro, con el fin de proteger las poblaciones del Golfo San Matías y prevenir un efecto cascada en la cadena alimentaria marina. Los depredadores tope como estos tiburones regulan el equilibrio del ecosistema y su desaparición podría desencadenar desequilibrios graves en el océano Atlántico sur.

Sin embargo, la organización WCS Argentina (Wildlife Conservation Society) expresó su firme desacuerdo. En diálogo con Diario Río Negro, el coordinador de tiburones y rayas, Juan Martín Cuevas, advirtió: “No estamos de acuerdo con el proyecto de norma presentado recientemente, ya que no aporta a la protección y dificulta su fiscalización. Además, aleja a los pescadores deportivos de la solución a los problemas y de la posibilidad de que colaboren en la recolección de información a través de una actividad realizada de manera responsable”.

La entidad científica apuesta por fortalecer los controles existentes —como la reglamentación de 2023 que obliga a marcar y devolver los ejemplares capturados— y potenciar programas de ciencia ciudadana como Conservar Tiburones en Argentina, que ya involucra a pescadores recreativos en la generación de datos a gran escala.

Este enfrentamiento entre prohibición total de la pesca de tiburones y una gestión sostenible con mejor control refleja un dilema global: cómo conciliar la protección de especies amenazadas con la actividad humana responsable. En Patagonia, donde el turismo y la pesca deportiva son motores económicos, la decisión legislativa de Río Negro podría convertirse en ejemplo nacional de conservación marina efectiva.

Los tiburones en Patagonia no solo son íconos de la biodiversidad atlántica, sino centinelas de la salud del mar. La sociedad rionegrina y los amantes de la naturaleza observan con atención: la elección entre medidas drásticas o regulación inteligente definirá si estas especies emblemáticas sobreviven en el Golfo San Matías o se convierten en otra historia de pérdida irreversible.