El gobernador Axel Kicillof utilizó la apertura de la Asamblea Legislativa bonaerense para lanzar su candidatura presidencial 2027, confrontar directamente al presidente Javier Milei y advertir sobre la estanflación que, según él, azota al país. “Hay otro camino. Es necesario cambiar el rumbo nacional”, proclamó ante legisladores, intendentes y militantes, mientras afuera docentes, judiciales y estatales mantenían un paro que impidió el inicio de clases en miles de escuelas. #Kicillof2027 #Estanflacion #OtroCamino
En un discurso de 90 minutos repleto de datos económicos duros, Kicillof se presentó como la alternativa nacional frente al modelo liberal de Milei. “No hay lugar para fantasías ni voluntarismos. Incluso los economistas y comunicadores más admirados por la derecha caracterizan a este momento en términos de estanflación. La peor de las combinaciones: recesión e inflación”, sentenció el mandatario, quien denunció una deuda provincial de 15 billones de pesos que, sumada a la retracción de la inversión, alcanza los 22 billones de pesos.
El gobernador detalló la “magnitud de la tragedia nacional”: desde la asunción de Milei cerraron 21.338 empresas por día, de las cuales 5.832 son bonaerenses. “Es un tendal”, graficó. Citó además la caída de la industria en un 10%, la construcción en un 26% y el comercio en un 6%; la pérdida de 299.600 puestos de trabajo registrados y otros 200.000 trabajadores que pasaron a la informalidad; y que las familias triplicaron sus deudas, con un 9% de créditos impagos. “Se perdieron fábricas enteras, como FATE. Esto no es éxito, es un plan de destrucción masiva de la industria nacional”, acusó.
El discurso de Kicillof mantuvo un tono institucional, respaldado en estadísticas oficiales y propuestas concretas. “Es una disputa por el país que aspiramos a ser”, dijo, sin caer en descalificaciones personales, aunque sí denunció que el modelo libertario “consagra el odio” y aludió a las “condenas injustas” en un claro guiño a la situación de Cristina Kirchner.
Pese al contexto adverso del paro nacional docente —que alcanzó 16 provincias y dejó sin clases a millones de alumnos bonaerenses— Kicillof defendió su gestión educativa: creó 15.000 puestos docentes y 296 nuevos edificios escolares. “Mientras el Estado nacional empeora las condiciones laborales, en Buenos Aires no se despidió a ningún trabajador”, contrastó. Anunció que mañana firmará un decreto para garantizar el acceso universal a sala de tres años y que volverá a negociar paritarias con el Frente de Unidad Docente, que rechaza la oferta del 3% de aumento.
Entre los anuncios, el gobernador adelantó una reforma de la ley de seguridad tras lograr “las cifras más bajas de homicidios en 25 años” y volverá a impulsar el proyecto de producción pública de medicamentos que perdió estado parlamentario en 2025.
La ceremonia contó con la presencia de Estela de Carlotto, ministros de la Suprema Corte como Hilda Kogan, intendentes peronistas como Julio Alak, Mario Secco, Fernando Espinoza, Mariel Fernández, Federico Otermín, Federico Achával y Gastón Granados, y sindicalistas como Roberto Baradel (Suteba), quien celebró el “alto acatamiento” del paro. Legisladores lucieron remeras negras con la leyenda “La alternativa nacional: Kicillof” y corearon “La patria no se vende”.
Sin embargo, no todo fue aplauso. La camporista Mayra Mendoza criticó la ausencia de una mención explícita a la “proscripción” de Cristina Kirchner, mientras la oposición libertaria y radical cuestionó las cifras. El legislador Juanes Osaba señaló: “El mismo día que abre sesiones hay escuelas cerradas por paro. Esa postal habla por sí sola”. El senador radical Maximiliano Abad agregó: “Gobernar no puede consistir únicamente en reclamar hacia arriba”.
Axel Kicillof cerró su mensaje convocando a “sumar fuerzas para una alternativa federal”. Con paro docente, deuda millonaria y estanflación como telón de fondo, el gobernador bonaerense ya juega su carta para 2027. #KicillofPresidente #EstanflacionArgentina #MileiVsKicillof #ParoDocente2026 #EstadoPresente