El pato más amenazado de Europa vuelve a volar

Diversidad

La cerceta pardilla ha multiplicado su población de forma espectacular, pasando de solo 30 parejas en 2019 a más de 150 en 2026. Impulsado por el Programa LIFE de la Unión Europea, este proyecto demuestra que la acción coordinada puede revertir el daño ambiental causado por el cambio climático y la degradación de humedales.

La cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), un pato elegante con plumaje moteado y antifaz chocolateado, ha sido durante años el símbolo de la fragilidad de la fauna ibérica. Endémica de humedales en el centro y sur de la Península Ibérica, así como en Mallorca, su población se desplomó un 80% entre 2002 y 2019, llegando a apenas 30 parejas reproductoras en 2019. Desde 2018, está clasificada como "En Peligro Crítico" en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y en el Libro Rojo de las Aves de España, enfrentando un riesgo extremadamente alto de extinción en estado silvestre.

Las amenazas principales que han llevado a esta especie al borde de la desaparición son múltiples y interconectadas:

  • Pérdida y degradación de humedales: La superficie de los aguazales se redujo a la mitad debido a sequías cada vez más intensas y persistentes, agravadas por el cambio climático, y a la sobreexplotación de acuíferos para agricultura y otros usos.
  • Caza furtiva: Una causa directa de mortalidad que ha impactado gravemente las poblaciones restantes.
  • Infraestructuras mal planificadas: Canales de riego, tendidos eléctricos y otras obras que fragmentan o destruyen sus hábitats de cría.
  • Enfermedades y contaminación: El plumbismo (intoxicación por ingestión de perdigones de plomo acumulados en las charcas) y el botulismo, asociado a la eutrofización de las aguas por vertidos de agroquímicos que degradan la calidad del agua.
  • Sequías afectadas por el cambio climático: Que reducen drásticamente las zonas inundadas esenciales para la reproducción.

Pero 2026 marca un punto de inflexión histórico. El proyecto LIFE Cerceta Pardilla, coordinado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), y financiado por el Programa LIFE de la UE, superó ampliamente sus metas. Lanzado en 2023 con el objetivo de alcanzar 125 parejas reproductoras, cierra con más de 150. En libertad nacieron 806 pollos en el último año registrado, sumados a más de 3.000 liberados en cuatro años a través de un programa de cría en cautividad –el triple de lo previsto–. Además, se restauraron y protegieron más de 3.000 hectáreas de humedales, en un esfuerzo conjunto entre administraciones como la Junta de Andalucía, el Gobierno de la Región de Murcia y la Generalitat Valenciana, junto a organizaciones como SEO/BirdLife y ANSE, y centros de investigación.

Este éxito no es un milagro, sino el resultado de la colaboración interinstitucional. Como destaca el artículo, "cuando las administraciones, los grupos conservacionistas y las instituciones científicas aportan recursos y suman esfuerzos en defensa de la naturaleza se alcanzan grandes metas". El proyecto deja un legado de esperanza para la conservación ambiental en Europa, demostrando el "alto valor de la colaboración" en la lucha contra la pérdida de biodiversidad.

Aunque persisten desafíos como la continua degradación ambiental, este avance invita a reflexionar: ¿podemos replicar este modelo para otras especies en riesgo? La cerceta pardilla no solo sobrevive, sino que prospera, recordándonos que la acción colectiva puede cambiar el destino de nuestra naturaleza amenazada.

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