Uruguay hace historia: primera ley de eutanasia en América Latina aprobada por el Parlamento

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Uruguay marcó un hito histórico este miércoles al convertirse en el primer país de América Latina en aprobar una ley de eutanasia, tras años de intensos debates éticos, políticos y sociales. El Senado uruguayo sancionó el Proyecto de Muerte Digna con 20 votos afirmativos sobre 31, luego de más de 12 horas de discusión. La normativa, que garantiza el derecho a “transcurrir dignamente el proceso de morir”, contó con el apoyo transversal de distintas fuerzas políticas y de la mayoría de la sociedad, según encuestas recientes.

Ha quedado aprobado el proyecto, el cual se comunicará en el día al Poder Ejecutivo”, anunció el vicepresidente del Senado, Sebastián Sabini Giannecchini, antes de que el recinto estallara en aplausos.

Con 64 votos a favor y 29 en contra, la Cámara de Diputados ya había dado su visto bueno dos meses atrás a esta versión final del proyecto, impulsado originalmente en 2020 por Ope Pasquet, ex legislador del Partido Colorado. En la votación final, el Frente Amplio, junto con sectores del Partido Colorado y del Partido Nacional, sellaron el consenso que transformó la iniciativa en ley.

Según una encuesta de Cifra, el 62 % de los uruguayos apoya la eutanasia, mientras que solo el 24 % se muestra en desacuerdo. El apoyo social creció 7 puntos porcentuales desde 2022, lo que refleja una evolución en la conciencia colectiva sobre el derecho a una muerte digna.

La nueva legislación permitirá que mayores de edad psíquicamente aptos, afectados por enfermedades incurables o sufrimientos insoportables, puedan solicitar la eutanasia, siempre bajo un estricto protocolo médico. También podrán acceder extranjeros residentes en el país. El procedimiento se inspira en los modelos aplicados desde 2002 en Bélgica y Países Bajos, referentes mundiales en el tema.

América Latina y los antecedentes regionales

Aunque Uruguay es el primer país en legalizar la eutanasia por ley, existen antecedentes judiciales en la región. En Colombia, la Corte Constitucional despenalizó la práctica en 1997, y desde 2021 permite acceder incluso a pacientes con enfermedades graves no terminales. En 2023, se realizaron unas 270 eutanasias, un 50 % más que el año anterior, según el Laboratorio DescLAB.

En Ecuador, la Corte Constitucional dictó un fallo histórico en febrero de 2024, que llevó al Ministerio de Salud a reglamentar la práctica de manera transitoria. En mayo de 2025, se realizó la primera eutanasia legal del país.

Otros países muestran avances parciales: Argentina, desde 2012, permite rechazar tratamientos mediante la Ley 26.742, pero no habilita la eutanasia activa. En México, 20 estados cuentan con leyes de voluntad anticipada, aunque la Ley General de Salud aún prohíbe la práctica. En tanto, en Brasil, la eutanasia se considera homicidio y no está en debate.

Fuera de la región, Canadá la legalizó en 2016 tras una decisión del Tribunal Supremo. En 2023, más de 15.000 canadienses accedieron a la asistencia médica para morir, un 15,8 % más que en 2022.

Un precedente que podría cambiar el mapa ético de América Latina

Con la aprobación de esta ley, Uruguay se posiciona como referente regional en derechos humanos y bioética, abriendo la puerta a futuros debates en países vecinos. La iniciativa plantea no solo un cambio legal, sino también una transformación cultural: reconocer el derecho a elegir cómo y cuándo morir con dignidad.

En un continente donde los dilemas sobre el final de la vida siguen generando resistencias, Montevideo se convierte hoy en un símbolo de libertad y empatía.

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