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La semana pasada, en una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), Colombia denunció la presencia de campamentos y de importantes jefes de las FARC y del ELN en Venezuela. Debido a esto, pidió crear una comisión internacional que verifique esta acusación en un plazo de 30 días. Chávez rechazó las pruebas que presentó Bogotá y rompió las relaciones con el Gobierno de Álvaro Uribe, al tiempo que ordenó la “alerta máxima” en la frontera común para enfrentar una eventual “agresión”. Por su parte, El ministro venezolano de Defensa, Carlos Mata, advirtió que el Ejército dará una “respuesta contundente” a cualquier “fuerza extranjera que intente violar” la soberanía.
Ante este hecho que preocupa a la comunidad internacional, Washington llamó a la calma para evitar tensiones. “Urgimos a un diálogo constructivo entre ambos países, pero teniendo muy presente también que se trata de acusaciones muy serias que se deben tomar muy en serio”, fueron las palabras que pronunció el secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para Latinoamérica, Arturo Valenzuela. Philip Crowley, el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., calificó de desafortunada y caprichosa la ruptura de los lazos diplomáticos por parte de Caracas; y se mostró de acuerdo con realizar la investigación, así mismo que declaró que Venezuela tiene la responsabilidad de responder a la importante información presentada por Colombia. “Queremos ver resuelto esto pacíficamente”, concluyó, y agregó que si Venezuela no coopera en las medidas que se tomen en este asunto, “EE.UU. y otros países lo tomarán en cuenta”. Otros de los países americanos que se mostró preocupado por el asunto es Ecuador, que convocó a una reunión extraordinaria de Unasur con el fin de fortalecer el diálogo y la paz entre Bogotá y Caracas. Néstor Kirchner, el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), anunció que se reunirá en agosto con Chávez y Uribe para mediar en el conflicto bilateral. El Ministerio de Exteriores de Venezuela informó en un comunicado que en las últimas horas Chávez mantuvo comunicaciones telefónicas con los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina, con el fin de intercambiar criterios sobre la ruptura de las relaciones diplomáticas.
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